Economía social: qué es y cuáles son sus características
¿Qué es la economía social?
La economía social reúne a organizaciones privadas que funcionan con una lógica distinta a la empresarial clásica: aquí las decisiones no giran en torno al beneficio rápido, sino en torno a cómo sostener empleo, comunidad y proyectos a largo plazo.
Una cooperativa agraria que negocia precios en asamblea, una sociedad laboral donde los trabajadores son socios o una empresa de inserción que incorpora a personas con dificultades reales son ejemplos comunes en España.
Todas comparten la idea de que la actividad económica es un medio, no un fin.
Características de las entidades de economía social
Principios de la economía social
En la práctica, estas entidades suelen regirse por principios que se notan en su día a día:
- La persona pesa más que el capital. En Mondragón, por ejemplo, un ingeniero y un operario votan igual.
- Entrada voluntaria y abierta. No hay filtros arbitrarios: quien cumple los requisitos puede participar.
- Gobernanza democrática. Lo habitual es el sistema “una persona, un voto”, incluso cuando la organización crece.
- Los excedentes se devuelven al proyecto. Se reinvierten en empleo, mejoras o impacto social antes que en repartir dividendos.
- Compromiso con la equidad y la sostenibilidad. No como eslogan, sino en decisiones concretas: límites salariales internos, programas de integración, inversiones responsables.
Estos principios marcan una diferencia clara frente a la empresa tradicional centrada en maximizar beneficios.
Tipos de entidades de economía social
La economía social española es diversa porque cada necesidad adopta una forma jurídica distinta. Algunos ejemplos habituales:
- Cooperativas: desde cooperativas agrarias que negocian colectivamente insumos, hasta cooperativas de vivienda que gestionan proyectos a precio de coste.
- Sociedades Laborales, donde la mayoría del capital pertenece a quienes trabajan dentro.
- Empresas de inserción, muy presentes en servicios urbanos y reciclaje.
- Centros especiales de empleo, pensados para integrar a personas con discapacidad.
- Mutualidades, asociadas a profesiones o sectores concretos.
- Fundaciones y asociaciones sin ánimo de lucro, cuando la prioridad es el servicio a colectivos específicos.
- Sociedades agrarias de transformación y cofradías de pescadores, figuras muy vinculadas al sector primario.
Esta variedad permite que la economía social aparezca tanto en agricultura como en industria, cultura, logística, educación o servicios sociales.
Marco legal y evolución normativa
La Ley 5/2011 de Economía Social definió por primera vez el perímetro del sector y fijó los principios que lo distinguen.
Desde entonces, las comunidades autónomas han actualizado sus propias leyes de cooperativas y sociedades laborales para clarificar procesos, facilitar la creación de entidades o reforzar la seguridad jurídica.
Un ejemplo práctico: varias autonomías han simplificado la inscripción de cooperativas, y muchas entidades han accedido a nuevas líneas de financiación específica o a programas de apoyo al emprendimiento colectivo.
Impacto económico y social en España
Aunque a veces pasa desapercibida, la economía social mueve una parte significativa de la economía española:
- Aporta cerca del 10 % del PIB.
- Genera unos 2,2 millones de empleos directos e indirectos.
- Convive con entidades pequeñas (cooperativas de 5 socios) y grupos que operan a escala internacional.
- Está presente en agricultura, industria, servicios, educación, energía y construcción.
La diferencia está en el enfoque: estas organizaciones tienden a mantener empleo estable incluso en ciclos económicos adversos, y muchos de sus beneficios terminan reinvirtiéndose en la propia comunidad.
Formación y empleabilidad en la economía social
Este sector busca perfiles que sepan combinar gestión, visión de negocio y sensibilidad social. Roles habituales incluyen:
- Gestión cooperativa y dirección participativa.
- Administración y finanzas adaptadas a modelos democráticos.
- Comunicación y marketing para proyectos con impacto social.
- Desarrollo de proyectos sostenibles.
Si vienes del marketing y la estrategia, puedes encajar en áreas como captación de socios, comunicación ética, posicionamiento de marca social, transformación digital o diseño de propuestas de valor para entidades comunitarias.
Muchas organizaciones valoran que puedas traducir objetivos sociales en estrategia, algo que no siempre saben hacer internamente.
¿Qué beneficios aporta la economía social a los ciudadanos?
Su impacto se nota en aspectos que van más allá de lo económico:
- Reduce desigualdades al repartir decisiones y excedentes.
- Genera empleo estable incluso en sectores tradicionalmente precarios.
- Facilita la inclusión mediante empresas de inserción o centros especiales de empleo.
- Favorece un desarrollo sostenible, porque no prioriza beneficios a corto plazo.
Los beneficios no son teóricos: se ven en pueblos que sostienen empleo gracias a cooperativas agroalimentarias, o en barrios donde empresas sociales ofrecen oportunidades laborales reales.
Conclusiones
La economía social funciona como una alternativa que no renuncia a la eficiencia, pero incorpora participación, sostenibilidad y retorno social en su modelo.
Su peso en PIB y empleo muestra que no es marginal, sino parte del tejido económico del país.
Para muchos profesionales, aporta algo que el modelo empresarial tradicional no siempre da: sentido y participación real en las decisiones.
Consejo de Marta Solano, graduada en Marketing
“Cuando empecé a trabajar con proyectos de economía social, descubrí algo inesperado: muchas entidades necesitaban comunicar mejor lo que hacían, y ese fue mi punto de entrada. Si buscas un camino profesional con impacto, aquí puedes aplicar tus conocimientos en estrategia y marketing con una diferencia clara: lo que haces vuelve a la comunidad y no sólo al balance anual.”
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