Economía solidaria: qué es y cómo funciona

Economía solidaria qué es y cómo funciona

¿Qué se considera economía solidaria?

Cuando se habla de economía solidaria no basta con pensar en “modelos más humanos”. En la práctica, se trata de proyectos donde quienes participan deciden cómo producir, distribuir y reinvertir los recursos sin depender de la lógica habitual del mercado.

Un ejemplo claro: una cooperativa de consumo que fija precios según el coste real del producto, no según lo que podría obtener en un mercado especulativo. O una red de cuidados comunitarios donde la prioridad no es generar beneficio, sino cubrir necesidades que quedarían desatendidas si se esperara a que una empresa privada entrara.

La esencia es simple: las personas importan más que el margen económico, pero sin renunciar a la sostenibilidad financiera del proyecto.

 

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Clases de economía solidaria

Este tipo de economía se materializa de forma distinta según el contexto:

  • Cooperativas: desde agrícolas hasta energéticas o de trabajo asociado. Todas comparten algo: una persona = un voto.
    En algunas cooperativas de producción, por ejemplo, los socios discuten abiertamente si priorizar repartir excedentes o invertir en maquinaria nueva.
  • Mutualidades, asociaciones y fundaciones: suelen resolver problemas que una empresa privada no atendería porque no es rentable. Muchas mutualidades funcionan como seguros comunitarios que cubren situaciones concretas sin intereses comerciales.
  • Iniciativas de comercio justo, finanzas éticas o consumo responsable: aquí se ve la economía solidaria en su versión más cotidiana.
    Un ejemplo: productores de cacao que trabajan con contratos a largo plazo y precios mínimos garantizados, lo que evita que dependan de la volatilidad del mercado.

¿Qué busca la economía solidaria?

En la práctica, estos proyectos suelen perseguir tres objetivos:

  • Bienestar colectivo: resolver necesidades que no se cubren bien desde la economía convencional.
    Por ejemplo, guarderías comunitarias o grupos de compra que bajan precios negociando directamente con productores.
  • Incluir a quienes quedan fuera del sistema: personas desempleadas, mayores, jóvenes sin oportunidades o familias que necesitan redes de apoyo.
  • Reducir impacto ambiental: muchos proyectos se organizan para reutilizar, reparar o producir en pequeño formato, evitando procesos intensivos.

Principios de la economía solidaria

Aunque cada proyecto funciona distinto, hay normas que se repiten:

  • Decisión compartida: los miembros votan los asuntos clave y, cuando hay conflictos, se resuelven con asambleas o grupos de trabajo.
  • Distribución justa del esfuerzo y los recursos: si un taller comunitario obtiene excedentes, se reparte en función de horas aportadas o se reinvierte en mejorar el local.
  • Bien común por delante del beneficio personal: lo importante es que el proyecto funcione para todos, no maximizar ingresos individuales.
  • Transparencia real: cuentas abiertas, procesos visibles y decisiones documentadas.
  • Respeto al entorno: desde elegir proveedores locales hasta evitar materiales difíciles de reciclar.

Ventajas de la economía solidaria

Valores que aporta

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  • Inclusión social con impacto real: muchas cooperativas funcionan como vía de acceso al empleo para personas con barreras laborales.
    Ejemplo: talleres textiles donde parte del equipo son mujeres que recuperan autonomía económica.
  • Refuerzo del tejido local: proyectos que crean redes entre comercios, talleres, productores y vecinos. Esto da estabilidad a barrios donde la rotación de negocios es alta.
  • Sostenibilidad ambiental aplicada: huertos urbanos, producción artesanal, reutilización de materiales o sistemas de reparto de última milla sin emisiones.
  • Democracia económica: quien trabaja o consume también decide. Esto reduce decisiones unilaterales y genera mayor compromiso interno.

Ejemplos de iniciativas reales

  • Cooperativas de trabajo: panaderías, talleres, proyectos agrícolas o energéticos en los que quienes trabajan controlan la actividad.
  • Comercio justo: artesanas y pequeños agricultores que reciben un precio estable, sin intermediarios que expriman su margen.
  • Finanzas éticas: bancos cooperativos o cajas mutualistas donde los préstamos se aprueban según criterios sociales y no solo por la rentabilidad.
  • Redes de ayuda mutua y monedas locales: muy comunes en barrios donde la comunidad organiza intercambios de servicios o productos sin necesidad de dinero convencional.

Diferencias con la economía convencional

Aspecto

Economía convencional

Economía solidaria

Objetivo principal

Maximizar beneficios

Generar bienestar colectivo y sostener el proyecto

Organización

Jerarquía y competencia

Participación, cooperación y voto igualitario

Distribución de excedentes

Según capital invertido

Reparto equitativo o reinversión en la comunidad

Enfoque social

Secundario

Central: inclusión y justicia social

Relación con el medio ambiente

Extraer y consumir

Proteger, reutilizar y producir con límites

Una diferencia clave: la economía solidaria no compite por crecer sin límite, sino por funcionar bien para quienes dependen de ella.

Conclusiones

Economía solidaria

La economía solidaria es útil cuando el modelo tradicional deja huecos: acceso a empleo, servicios básicos, precios justos o apoyo comunitario. 

No es una alternativa teórica; funciona cuando se adapta al contexto y se combina con buena gestión.

Para muchas comunidades, este tipo de proyectos ha permitido crear empleo estable, sostener pequeñas producciones locales y garantizar servicios que de otro modo no existirían.

Consejo de Marta Solano, graduada en Marketing

Si estás valorando lanzar un proyecto (sea social o empresarial) piensa en él como una comunidad y no solo como un negocio. Define qué valores vas a proteger, cómo se tomarán las decisiones y qué parte de los excedentes se reinvertirá en mejorar el entorno del proyecto. Los emprendimientos que integran estos principios suelen ganar algo más difícil que el margen: confianza y compromiso a largo plazo.