Aval bancario: qué es y cómo funciona

Mujer realizando cálculos financieros

Un aval bancario es una garantía emitida por una entidad (el banco) para asegurar a un tercero que se cumplirá una obligación.

Si tú no cumples, el banco responde en los términos del aval. En una empresa, esto acelera acuerdos, reduce fricción en negociaciones y aporta confianza cuando hay importes relevantes o riesgo percibido alto.
 

¿Qué es un aval bancario?

Un aval es un contrato de garantía por el que una persona física o jurídica asegura el cumplimiento de una obligación, asumiendo el pago de una deuda de otra persona si esta no la realiza. Cuando lo emite una entidad financiera, hablamos de aval bancario.

¿Para qué sirve un aval bancario?

Sirve para dar seguridad al beneficiario (quien exige la garantía) y permitir que la operación salga adelante.

Se usa, por ejemplo, para alquileres, licitaciones, anticipos, ejecución de obras o contratos con proveedores donde se exige una garantía formal.

En términos de negocio, el aval funciona como “moneda de confianza”: reduces la necesidad de adelantar dinero o de ofrecer garantías más duras.
 

Tipos de avales bancarios

No existe un único tipo. El Banco de España explica que los avales pueden clasificarse por duración, por las facultades del beneficiario frente al avalista y por la naturaleza de la obligación garantizada.

En la práctica, lo que más cambia el riesgo (para ti) es cómo se ejecuta:

  • Aval “simple”: normalmente el beneficiario reclama primero al avalado y, si no cumple, al banco.
  • Aval “solidario”: el beneficiario puede reclamar al avalado o al banco.
  • Aval “independiente” / “a primer requerimiento”: el beneficiario puede reclamar al banco según el texto del aval, con mayor autonomía respecto al contrato principal. Por eso se considera una garantía especialmente sensible y hay que revisar condiciones con lupa.

Requisitos para un aval bancario: ¿cómo se pide?

Pedir un aval suele seguir este patrón:

  1. Solicitud al banco indicando importe, beneficiario, finalidad y plazo.
  2. Análisis de riesgo (tu solvencia y la operación). El banco puede pedir documentación financiera y del contrato que origina el aval.
  3. Contragarantías: según riesgo, el banco puede exigir depósito/pignoración, garantías adicionales o consumir parte de una línea de avales/crédito.
  4. Costes: comisiones y, en su caso, gastos asociados. La comisión por riesgo retribuye al banco por el riesgo asumido como avalista y no está limitada legalmente en general: cada entidad fija la que decida.

Cómo funciona un aval bancario: duración y condiciones

El aval funciona como un compromiso formal: el banco se obliga frente al beneficiario y tú asumes el coste y la responsabilidad de reembolsar al banco si este paga por ti.

En la duración, el Banco de España distingue avales por plazo determinado (figura en el texto) y otros donde la vigencia se vincula a la obligación garantizada. Lo importante es que la duración y la forma de extinción queden claras en el documento.

Condiciones que debes leer sí o sí:

  • Importe máximo y si incluye conceptos adicionales (intereses, penalizaciones).
  • Forma de ejecución (simple/solidario/primer requerimiento).
  • Vigencia y cancelación (qué evento lo extingue y cómo se acredita).
  • Comisiones (por estudio, por riesgo, por modificaciones, etc.).

 

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¿Qué partes intervienen en un aval bancario?

Intervienen tres figuras:

 

  • Avalista: el banco que emite el aval y asume el compromiso frente al beneficiario.
  • Avalado: tú (persona o empresa) que solicita el aval y tiene la obligación principal.
  • Beneficiario: el tercero que recibe la garantía y puede reclamar según el texto del aval si se produce el supuesto previsto.

¿Cuándo caduca un aval bancario?

Caduca cuando vence el plazo fijado en el propio aval o cuando se extingue la obligación garantizada, según lo que establezca el documento y la tipología de aval. 

La clave es que el texto del aval indique duración y condiciones de extinción (por ejemplo, devolución del documento o acreditación del cumplimiento).

¿Cómo puedes conseguirlo?

Para aumentar probabilidad de concesión y mejores condiciones:

 

  • Presenta un contrato/operación bien documentada (importe, plazos, hitos, penalizaciones).
  • Aporta información financiera limpia: cuentas, previsiones de caja, detalle de deuda y riesgos.
  • Pide un aval con importe y vigencia ajustados al mínimo necesario (reduce coste y exposición).
  • Negocia el tipo: si te piden primer requerimiento, intenta acotar condiciones de ejecución y la forma de cancelación (porque es el punto más delicado).

 

 

Consejo de Marta Solano, graduada en Marketing

Antes de firmar un aval, trátalo como una negociación de alto impacto: limita importe, plazo y condiciones de ejecución. Si aceptas un texto demasiado abierto, el riesgo no está en la comisión, sino en la incertidumbre. Y esa incertidumbre te puede costar más que cualquier descuento que hayas conseguido en la operación.