Cinco ejemplos “cotidianos” de neuromarketing

Es posible que hayas oído hablar sobre el neuromarketing pero, ¿sabes realmente de qué se trata? Según explica Javi Ramos en el artículo “Neuromarketing: Qué es, Técnicas, Ejemplos y Empresas” de su blog, consiste en aplicar las técnicas de la neurociencia al desarrollo y la investigación del marketing tradicional con el objetivo de comprender cómo el consumidor efectúa la toma de decisiones. Y es que ya sabes que las marcas están cada más interesadas en conocer a sus clientes. Aunque parece un concepto complicado, lo cierto es que puedes encontrar diferentes ejemplos cotidianos de esta ciencia aplicada en el mundo del marketing. Te hablamos de cinco de ellos a continuación.

 

Los carros de los supermercados

Los carros de la compra nos resultan muy útiles cuando compramos en supermercados o hipermercados. De lo que seguramente no te habrás percatado es que en la mayoría de casos se trata de carros bastante grandes. Esto es así porque cuanto más espacio hay en él, más probabilidades hay de que compremos más. Otro secreto que esconden los carros es que sus ruedas están preparadas para girar hacia las estanterías, lo que provoca que nos fijemos en los productos que hay en ellas.

 

El precio

Independientemente de lo que vendan, la mayoría de tiendas suelen ofrecer sus productos a un precio que suele terminar en 0,99. Como habrás podido imaginar, no es casualidad, sino que es un ejemplo más del neuromarketing. Y es que, aunque realmente sabemos lo que valen los productos, nuestro cerebro tiene la sensación de que estos son más baratos. Aunque no lo creas, los comercios aumentan bastante sus ventas poniendo este tipo de precios.

La música

Tampoco es casualidad que en la mayoría de tiendas haya música de fondo. Eso sí, el estilo suele cambiar dependiendo del tipo de comercio. Así, mientras que en las tiendas de ropa suelen escucharse canciones con mucho ritmo, que hacen que relacionemos el establecimiento con la diversión; la música de los supermercados suele ser calmada para que los clientes no se den mucha prisa comprando.

El olor

Otro sentido que ayuda a las tiendas a vender más es el olfato, sobre todo en determinados tipos de comercio. Un claro ejemplo de esto lo vemos en las perfumerías, donde siempre huele a limpio. Si no fuera así, nuestro cerebro entendería que las colonias que se venden no huelen bien. Otro buen ejemplo es el de los hornos de panadería situados en algunos supermercados, ya que estos se colocan de forma estratégica para que el olor se propague por el lugar, lo que provoca que tengamos ganas de comprar pan o productos similares.

 

Desorden

Por último, queremos hablarte de algo en lo que posiblemente no hayas pensado. Nos referimos al desorden que suele haber en las tiendas que venden a precios muy bajos o en las rebajas. Esto se explica porque al ver los productos desorganizados, nuestro cerebro percibe que éstos son más baratos.

 

 

Más información:

Neuromarketing: Qué es, Técnicas, Ejemplos y Empresas