Cloud Computing: qué es y qué ventajas tiene

Informático con ordenador en una sala de servidores

La computación en la nube (cloud computing) cambió la forma de operar de las empresas: ya no necesitas comprar servidores, instalar software y mantener infraestructura para crecer.

En su lugar, consumes recursos tecnológicos bajo demanda (almacenamiento, servidores, bases de datos, aplicaciones) y pagas por uso. 

El resultado es más agilidad para lanzar, escalar y optimizar costes cuando el negocio cambia.

¿Qué es la computación en la nube?

Cloud computing es un modelo que permite acceso bajo demanda, a través de internet, a un “pool” compartido de recursos informáticos configurables (red, servidores, almacenamiento, aplicaciones y servicios) que se pueden aprovisionar y liberar rápidamente con mínima gestión. Esta definición es la base clásica de NIST.

En términos de negocio: la nube convierte tecnología en servicio. Tu empresa compra menos “capex” (infraestructura) y gana más “opex” (consumo flexible), lo que impacta directamente en tesorería, tiempos de entrega y capacidad de adaptación.

¿Cuáles son sus características clave?

NIST resume el cloud en 5 características que te ayudan a identificar si algo es realmente “nube” (y no solo “un servidor fuera”):

  • Autoservicio bajo demanda: activas recursos cuando los necesitas.
  • Acceso amplio por red: puedes acceder desde múltiples dispositivos y ubicaciones.
  • Pool de recursos: infraestructura compartida entre clientes (con aislamiento).
  • Elasticidad rápida: escalas arriba/abajo según demanda.
  • Servicio medido: se controla el uso y se factura en función del consumo.

Tipos de cloud computing

Cuando una empresa habla de “migrar a la nube”, normalmente se refiere al modelo de despliegue: pública, privada o híbrida.

Nube pública

En la nube pública, un proveedor ofrece recursos (cómputo, almacenamiento, servicios) a múltiples clientes. Suele ser el modelo con más rapidez de adopción y una oferta amplia de servicios.

Cuándo encaja:

  • Proyectos que necesitan escalar rápido.
  • Productos digitales con demanda variable.
  • Equipos distribuidos o trabajo remoto.

Nube privada

La nube privada se dedica a una sola organización (en sus instalaciones o alojada). Se usa cuando necesitas más control sobre la infraestructura, por requisitos internos o regulatorios.

Cuándo encaja:

  • Sistemas críticos con requisitos estrictos.
  • Organizaciones que priorizan control y personalización.

Nube híbrida

La nube híbrida combina nube pública y privada (y a veces on-premise) de forma conectada, para ejecutar cada carga donde tenga más sentido. Es común porque casi ninguna empresa opera 100% en un único entorno.

Cuándo encaja:

  • Datos sensibles en privado + escalado o analítica en público.
  • Migraciones por fases sin parar operaciones.

 

Máster en Gestión de Proyectos
Prepárate para gestionar proyectos de forma estratégica.

 

Ventajas de la computación en la nube

Las ventajas no aparecen por “subirlo todo”. Aparecen cuando eliges bien qué mover, cómo medir y qué automatizar. Aun así, hay beneficios recurrentes.

Reducción de costes

La nube suele reducir costes al evitar compras grandes iniciales y al permitir pagar por uso. También baja costes indirectos: mantenimiento, actualizaciones y gestión de infraestructura.

Lo importante: si no controlas el consumo, la factura puede crecer. La nube premia la disciplina de medición.

Mayor escalabilidad

Puedes escalar recursos según picos de demanda (campañas, lanzamientos, estacionalidad) y bajarlos cuando pasa el pico. Eso evita sobredimensionar sistemas “por si acaso”.

Rendimiento mejorado

Con servicios gestionados (bases de datos, CDN, balanceo, cachés), muchas cargas ganan estabilidad y rendimiento sin que tu equipo tenga que “pelear” con infraestructura a bajo nivel.

Mayor velocidad de ejecución

El cloud acelera el “time-to-market”: montar entornos, desplegar, probar y iterar es más rápido que en modelos tradicionales.

En marketing esto se nota en landing pages y microsites más ágiles, analítica y experimentación más rápida, automatizaciones que no dependen de “infra” lenta.

Seguridad reforzada

La nube no es “automáticamente más segura”, pero sí permite trabajar con controles avanzados si haces las cosas bien. 

Además, la seguridad funciona con un enfoque de responsabilidad compartida: el proveedor asegura parte de la infraestructura, y tu empresa asegura configuración, accesos, datos y uso correcto.

¿Cómo funciona el cloud computing?

Funciona como una “fábrica” de recursos tecnológicos en centros de datos. En vez de tener servidores propios, consumes recursos virtualizados (cómputo, almacenamiento, redes) a través de internet, con aprovisionamiento rápido y control de consumo. La lógica de elasticidad y servicio medido está en el centro del modelo.

En el día a día, lo verás en tres niveles (sin necesidad de memorizar siglas):

  • Infraestructura como servicio: “alquilo” máquinas, red y discos.
  • Plataforma como servicio: “subo” aplicaciones sin gestionar servidores.
  • Software como servicio: uso herramientas listas (correo, CRM, videollamadas).

 

 

Ejemplos cotidianos

Sin llamarlo “cloud”, lo usas todo el tiempo:

  • Almacenamiento y documentos: guardar archivos y colaborar sin enviarlos por email.
  • Correo y calendario: acceso desde móvil/PC con sincronización continua.
  • Streaming: consumo de contenido sin descargarlo localmente.
  • Trabajo colaborativo: chat, videollamadas y gestión de proyectos.
  • Herramientas de empresa (SaaS): CRM, soporte, analítica, automatización.

En términos de negocio, esto permite que equipos de marketing, ventas y recursos humanos. trabajen con la misma información, desde cualquier lugar, sin depender de instalaciones locales.

Consejo de Marta Solano, graduada en Marketing

No migres “por tendencia”. Elige un caso con impacto (por ejemplo, analítica, CRM o automatización), define un KPI y calcula el coste total antes y después. Si el cloud no te da más velocidad o mejor control del gasto, solo estarás cambiando un problema de sitio.