Cuándo se utiliza el despido por causas objetivas

¿Cuando se utiliza el despido por causas objetivas

El Estatuto de los trabajadores regula todas las circunstancias por las que se puede extinguir un contrato laboral, desde la dimisión del trabajador al despido por causas objetivas. Algunas de estas circunstancias son claras y no conllevan a errores ni malentendidos. Sin embargo, los despidos suelen ser más controvertidos.

El término despido hace referencia a la finalización de la relación laboral establecida entre el trabajador y el empresario. Para que sea considerado despido, la iniciativa debe partir del empresario. En caso contrario se considera dimisión, o mutuo acuerdo si la decisión ha sido consensuada por ambas partes.

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Tipos de despidos

La normativa vigente contempla varios tipos de despidos, cada uno de ellos con unas consecuencias diferentes tanto para el trabajador como para el empresario. Despido disciplinario. Cuando el trabajador incumple grave y conscientemente el contrato establecido. La culpa del incumplimiento es del trabajador. La normativa vigente considera incumplimiento una serie de actos, que abarcan desde continuas faltas de asistencia injustificadas hasta agresiones físicas o verbales, tanto al empresario como a compañeros laborales. Despido por causas objetivas. A diferencia del despido disciplinario, en éste el trabajador no tiene la culpa. Las causas estipuladas como objetivas son varias, desde la falta de capacidad o adaptación al puesto a motivos económicos. Despido colectivo. Al igual que el anterior, en este caso los trabajadores no tienen la culpa de las causas que promueven el despido. Éste puede ser por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción. Para que sea considerado como despido colectivo, debe afectar, en un plazo máximo de 90 días a  un número determinado de trabajadores de la empresa. Éste número dependerá de la plantilla de la empresa.

¿Cuándo puedes utilizar el despido por causas objetivas?

Para que el despido sea procedente, debes comunicárselo al trabajador por medio de una carta con un preaviso de 15 días, como mínimo. Además, deberás justificar las causas expuestas en este documento.

  • Ineptitud del trabajador. La ineptitud hace referencia a la falta de capacidad de la persona para el correcto desempeño de sus funciones. Para que se cumpla este supuesto, la incapacidad debe producirse o  conocerse después del periodo de prueba y ser permanente, no temporal. Además, debe impedir el correcto desempeño de la mayoría de las funciones o de las más esenciales para el puesto. Por ejemplo, si se demuestra con posterioridad al período de prueba que el trabajador no posee la titulación requerida para el puesto.
  • Falta de adaptación al puesto de trabajo. Los continuos avances y cambios tecnológicos y sociales requieren una continua renovación de conocimientos para adatarse a las nuevas necesidades del puesto. Cuando, tras dar la formación precisa, que debe ser como mínimo de dos meses, el trabajador no es capaz de desempeñar sus nuevas funciones, esta causa estaría justificada. Imagina que para realizar las tareas es necesario manejar un determinado programa, un nuevo software. Si tras la formación pertinente el trabajador no es capaz de manejarlo, la causa de despido estaría justificada.
  • Faltas de asistencia al trabajo, aun justificadas. Para despedir a uno de tus trabajadores defendiendo esta causa, deben cumplirse una serie de requisitos.

o   Que las faltas no se deban a huelgas generales, accidentes o enfermedad (si la baja dura más de 20 días consecutivos o es considerada una enfermedad grave), maternidad o vacaciones.

o   Que las faltas superen

      • el 20% de las jornadas hábiles en  dos meses consecutivos. Si la jornada es de 8 horas al día, el trabajador no puede faltar en menos de dos meses consecutivos más de 8 días.
      • el 5% de las jornadas hábiles en 12 meses anteriores. En este caso, el trabajador no puede faltar más de 12 días, siempre que la jornada sea completa.
      • el 25% de las jornadas hábiles en cuatro meses discontinuos dentro de un período de 12 meses. Para que se cumpla esta condición, el trabajador debe faltar más de 20 días.
  • Por causas económicas, técnicas, organizativas o de la producción, siempre que no sea considerado como despido colectivo.
    • Económicas. Si en los últimos tres trimestres tu empresa ha tenido pérdidas, los ingresos han disminuido o se prevé que ésto pueda pasar, la causa de despido estará justificada.
    • Técnicas.  Siempre que la introducción de nuevos instrumentos justifique la supresión del puesto. Por ejemplo, imagina que adquieres una nueva máquina de producción y ya no precisas de los servicios de algunos de tus trabajadores, pues las funciones las desarrolla la nueva herramienta.
    • Organizativas. en ocasiones necesitas reestructurar la empresa por motivos diferentes. Estas modificaciones, siempre que estén bien justificadas, pueden ser causa objetiva de despido.
    • Producción. Si la demanda de los servicios o productos ha disminuido considerablemente en los últimos meses, tus motivos estarán fundamentados.
  • Insuficiencia presupuestaria en programas públicos, para entidades sin ánimo de lucro que participan en programas públicos.

  Las causas objetivas de despido pueden provocar ciertos conflictos. En estos casos deberás justificar adecuadamente las circunstancias que motivan el despido, para que éste no sea considerado como improcedente, aunque la decisión final, en caso de denuncia, la tomará el juez.