Se espera que la crisis de deuda argentina dure hasta el año 2015

Los mercados internacionales han fallado en sus previsiones respecto a la duración de la crisis de deuda argentina. Lo que se preveía como una corta crisis de apenas unos días o, a lo sumo, unas semanas de duración, se ha convertido en un problema con una expectativa de al menos un año.  

Businessman lost at sea

El 30 de julio, Argentina entró en una crisis de deuda tras la decisión de Fernández de Kirchner de no pagar a los llamados "fondos buitre" parte de la deuda impagada que arrastra desde 2001, y la deuda refinanciada entre 2005 y 2010 en manos de inversores especulativos. Las negociaciones entre estos y cuatro importantes bancos internacionales (Citigroup, JP Morgan, HSBC y Deutsche Bank), cuyo objetivo era evitar un bloqueo de Estados Unidos sobre el pago de la deuda refinanciada, fracasó y llevó a Argentina a una situación de impago que originó la entrada en una crisis con un plazo de resolución incierto. La presidenta argentina insiste en no considerar este impago de deuda como crisis, y lo que en un principio se estimó que sería un período breve de tiempo hasta que la banca internacional pudiese comprar la deuda que mantiene el estado argentino con los fondos buitre se está convirtiendo en un obstáculo para la finaciación exterior argentina.

Dos son los motivos por los que Argentina se niega a pagar a los "fondos buitre". Por un lado, consideran que los tenedores de la deuda impagada de 2001 que rechazaron la reestructuración de 2005 y 2010 (un 7,6%) no pueden aprovechar el pago del 100% cuando el resto de tenedores de deuda aceptaron una quita del 65% que, tras la apreciación de los bonos argentinos se calcula entorno al 25%. Por otro lado, existe una cláusula que obligaría a Argentina a pagar a los que aceptaron dicha quita en el proceso de refinanciación, una compensación económica multimillonaria. Esta cláusula estaría vigente hasta finalizar este año y se ejecutaría si se accediera a pagar el 100% a los inversores que no aceptaron la quita. Este hecho haría fracasar la recuperación económica que ha conseguido Argentina desde la crisis de 2001. Es por esta fecha tope de la cláusula mencionada por lo que muchos analistas consideran que la crisis durará hasta 2015, pero son muchos, incluidos los inversores privados, fondos buitre y bancos internacionales, los que dudan de si Argentina será capaz de hacer frente a los pagos a partir de esa fecha, por lo que la finalización de la crisis se podrá alargar incluso un año más. Hay que añadir que el mandato de Fernández finaliza en diciembre de 2015, reforzando la teoría de una crisis todavía más larga de lo que se esperaba. Ante esta situación el peso se ha depreciado en los mercados de divisas que funcionan aparte del oficial, controlado por el gobierno. Las expectativas de devaluación están afectando tanto a exportadores como a importadores; los primeros buscan retrasar sus ventas para conseguir mayor competitividad internacional, mientras que los segundos quieren evitar a toda costa el incremento de los precios de los bienes traídos de economías con monedas fuertes. La situación de Argentina se agrava por varias circunstancias: el precio internacional de la soja, prinicpal producto exportado por el estado argentino, ha bajado considerablemente; el principal importador de productos argentinos en Latinoamérica, Brasil, está actualmente estancado económicamente y una nueva devaluación incidiría perjudicialmente en la inflación, que actualmente ya se sitúa en el 31%.