Rusia como economía emergente

Rusia como economía emergente

Dos de los principales componentes de los BRICs se encuentran en muy mala forma: Brasil y Rusia terminaron 2014 y han empezado 2015 con perspectivas poco favorables. En el caso de este último, los problemas son tan graves que ya hay expertos que dudan de si seguir considerando Rusia como economía emergente.  

Rusia como economía emergente: ¿demasiado vulnerable?

Rusia, uno de los mayores productores mundiales de petróleo y gas natural, está sufriendo los efectos de la desaceleración económica al contemplar la caída sin tregua de los precios de la energía. Sus cinco grandes empresas en este sector emplean cerca de un millón de trabajadores que, hasta el año pasado, es ocupaban de abastecer a Europa y Asia, obteniendo a cambio más de trescientos cincuenta mil millones de dólares como resultado de sus exportaciones. Las circunstancias han cambiado y la situación que vive Rusia como economñia emergente es de las más complicadas. Probablemente estos se deba también en parte a las raíces nacionales de sus problemas. La invasión de Ucrania que decidió Vladimir Putin de forma unilateral provocó sanciones estadounidenses y europeas que se han ido endureciendo gradualmente desde que se impusieron en julio del año pasado. Algunos ejemplos son:

  • Normas que limitan el acceso de las empresas rusas a los mercados de deuda de Estados Unidos.
  • Prohibición de determinado tipo de importaciones provenientes de este país.
  • Impedimento a las empresas petroleras occidentales de ayudar a los rusos a desarrollar yacimientos de gas y petróleo.

Como respuesta, Putin ha actuado sobre los aranceles y bienes occidentales e importación. Esta represalia ha hundido aún más el país, al subir los precios internos todavía más, el golpe de gracia a una sociedad sobre la que ya pesaban las consecuencias de la crisis del petróleo. Sin embargo, el futuro no parece nada alentador por lo que el planteamiento de Rusia como economía emergente puede tener que esperar. Y es que podría ser peor lo que está por venir:

  • La caída de los precios de las materias primas se prolonga.
  • Con el fin de atacar la inflación y detener la caída en su moneda, el Banco central de Rusia elevó sus tasas a finales de 2014 en nada menos que un 9,5%.
  • Al mismo tiempo, el Ministerio de Finanzas, en su preocupación por reforzar sus libros de cuentas, impone una regla que limita el déficit presupuestario al 1% del PIB, lo que conllevará una mayor austeridad en su política fiscal.

Como consecuencia, los bancos podrían resultar vulnerables ante los recortes de gastos del sector público, que impactan en el nivel de ingresos, y las altas tasas de interés, que dificultan los servicios de préstamo. En Rusia, la realidad habla por sí misma: la morosidad están aumentando y los inversores comienzan la huída, retirando el capital del país mientras están a tiempo de hacerlo. A pesar de que su mercado de bonos tiene todavía grandes reservas en moneda extranjera, hablamos de cerca de 370 mil millones de dólares; las deudas a que el país tendrá que hacer frente, también en dólares, se vuelven más difíciles de pagar cuando la moneda nacional cae. Noventa mil millones de dólares en pagos que impedirán crecer en 2015 como esperaban quienes, hace pocos años, pronosticaban que veían a Rusia como economía emergente.