¿Qué conlleva la internacionalización de la empresa?

Saber qué conlleva la internacionalización de la empresa es entender que no se trata únicamente de un proceso de expansión. Traspasar fronteras, vender en otros países, lanzarse a nuevas inversiones, contactar con socios locales en distintas ubicaciones no es internacionalizarse. Una iniciativa de este tipo requiere, además de una inversión considerable, de un cambio en la cultura de empresa. Esta transformación en los valores corporativos, que es progresiva y no se detiene, está propiciada por los siguientes factores:

  •  La necesidad de recibir información global.
  •  La criticidad de la actualización continua.
  •  La incorporación de personal especializado.
  •  El nuevo enfoque de negocio, que gana en amplitud.
  •  El cambio estratégico.
  •  Las recién adquiridas responsabilidades.

 

Internacionalización de la empresa

Créditos fotográficos: istock shutter_m

Los cambios que conlleva la internacionalización de la empresa

Además del cambio cultural, existen algunos aspectos prácticos que deben tenerse en cuenta a la hora de comenzar a discernir qué conlleva la internacionalización de la empresa. Entre ellos, se pueden destacar los siguientes: - Diferencias horarias: ¿Está la empresa preparada para dar respuesta a las necesidades de clientes y proveedores en cualquier momento del día? ¿Se ha calculado el gasto de personal que implicarán los nuevos horarios? Quizás la mejor solución termine siendo siempre el designar a un responsable localmente, para garantizar que se atenderán de forma adecuada las cuestiones que surjan, pero éxito ha de preverse desde los estadios iniciales de diseño de una operación de este tipo. - Idioma y cultura distintos: descubrir los valores, comprender el lenguaje y acercarse a la forma de entender los negocios de cada país es crucial en el camino hacia la internacionalización. Cuando se inicia una investigación de este tipo también es necesario ser honestos y plantearse si realmente compensará el esfuerzo y si se estará cómodo trabajando en determinadas condiciones, o si es mejor buscar una alternativa y centrarse en otros lugares. - Trabajo con otras divisas: las fluctuaciones de los tipos de cambio que afectarán a los negocios, cuando se trabaja con divisas diferentes, pueden acabar con el beneficio de una operación si no se tiene en cuenta la influencia de esta variable en los resultados. Pactar determinadas condiciones a la hora de negociar el contrato o buscar algún tipo de seguro financiero son dos formas de minimizar el riesgo, aunque, por supuesto, ambas terminan suponiendo un coste inevitable al plantearse la internacionalización de la empresa. - Legislación aplicable: aduanas, inspecciones, documentación... hay que conocer las normas, pero también en lo aplicable al uso de datos personales, derechos de autor... cada lugar tiene sus peculiaridades regulatorias y conocerlas es imprescindible para preservar la buena salud de los negocios y la imagen de la empresa, una vez se traspasan las fronteras. - Transporte y seguros: no es lo mismo una entrega nacional que un envío transoceánico. Ni los tiempos, ni las necesidades relativas a la conservación de la mercancía, ni los documentos y seguros tienen nada que ver. La planificación de una operación internacional ha de tener en consideración estas variables, que tendrán una gran influencia en su éxito o fracaso, y requieren de un mayor esfuerzo que la previsión rutinaria de un envío con destino nacional, donde un cabo suelto o un problema de última hora se pueden resolver más fácilmente o tienen consecuencias de menor impacto.