Por qué y para qué internacionalizar mi empresa

Internacionalizar empresa

La decisión de internacionalizarse ha de estar respaldada por razones de peso, no sólo por el esfuerzo que ello supone para la empresa, sino por el riesgo que implica y el tiempo que lleva cumplir las distintas fases que requiere el proceso hasta alcanzar una profunda penetración del mercado exterior.

Como inconvenientes inevitables podemos citar la complejidad del mismo proceso, la incertidumbre del mercado global, la gran inversión de recursos humanos y financieros o la profunda transformación de la organización que ha de acometerse, necesaria para afrontar los desafíos que plantea la conquista de nuevos mercados.

Pese a las exigencias y peligros asociados a esta salida al exterior, todos ellos difíciles retos, no son menos significativas las ventajas de internacionalizarse. Serán decisivas, finalmente, en función del contexto en el que se encuentre la empresa en cuestión, del tipo de actividad, del valor agregado de su producto y gestión, entre otros factores tanto externos como internos, si bien el entorno globalizado actual es predominante y por sí sólo ejerce una importante influencia a la hora de decidir.

El valor de la competitividad global

En un mercado global, aprovechar la competitividad de la empresa abre "un mundo de oportunidades si se saben explotar las ventajas competitivas" , apunta Isidro Fainé, presidente de CEDE y de la Fundación CEDE. De hecho, las estadísticas apoyan este optimismo ya que las empresas internacionalizadas (incluyendo las pymes)  se caracterizan por ser más competitivas, un mayor tamaño y facturación, índices de productividad más elevados y resisten mejor a ciclos adversos, según un estudio de Analistas Financieros Internacionales (AFI). Por lo tanto, esa competitividad global revierte de forma positiva en la empresa, por lo que supone una oportunidad única de crecer tanto para pymes como para grandes empresas, pues internacionalizarse es aprovechar las ventajas del entorno globalizado para mejorar en aspectos clave como la producción, logística y gestión, inversiones, recursos humanos y procesos de todo tipo. No tiene tanto que ver como antes con el tamaño, el capitql disponible o la experiencia, sino con la orientación y con el valor añadido que uno pueda dar a su oferta y a su gestión, es decir, con su competitividad global. En suma, las siguientes razones pueden responder a la pregunta clave de por qué internacionalizarse:

  • Buscar una salida a la crisis: compensar la caída de la demanda interna aprovechando ventajas competitivas.
  • Aumentar las ganancias: las ventas exteriores pueden representar buena parte de los beneficios.
  • Estar preparado para los escenarios globales: mejorar la competitividad y fortaleza de la empresa.
  • Aprovechar las oportunidades del mercado exterior: sin tener que limitarse al mercado nacional.
  • Diversificar las actividades y los riesgos: lógica consecuencia de una internacionalización exitosa.
  • Como huía hacia adelante: por supervivencia, inentando evitar la desaparición de la empresa.

Por último, una fuerte competitividad exterior y el entorno cambiante obligan a hacer un esfuerzo importante a nivel interno en la empresa, pues superar el desafío que implica la internacionalización requiere de optimizar procesos, por lo que la organización gana en competitividad y fortaleza. Afortunadamente, esa misma globalización que tantos desafíos plantea constituye una prueba de fuego para la empresa, de la que saldrá reforzada si consigue superarla.