México como economía emergente

Los mercados en desarrollo son, desde hace más de una década, la gran esperanza para los inversores. Entre ellos destaca México como economía emergente, porque se desmarca totalmente de los otros de su grupo, los MINT. Los principales factores diferenciadores son su localización y las peculiaridades de su economía, llamativamente entrelazada con la de América del Norte; hasta el punto de que la recuperación económica de esta última está causando un efecto directo sobre la de aquélla.

México economía emergente

Créditos fotográficos: istock mtrommer

 

Las ventajas de invertir en México como economía emergente

México como economía emergente ofrece muchos beneficios, en comparación con otros países igualmente considerados. Entre sus fortalezas más importantes destacan:

  • Un clima atractivo de negocios.
  • La seguridad jurídica.
  • Una de las mayores redes de acuerdos de libre comercio en el mundo.
  • Presencia de grupos industriales altamente desarrollados.
  • La cualidad de serla segundaeconomía más grandede toda AméricaLatina.

Sus finanzas macroeconómicas ofrecían una imagen absolutamente sólida, con potentes reservas internacionales y buenas expectativas de crecimiento económico, en un marco de control inflacionista efectivo. Sin embargo, el golpe asestado por la crisis del petróleo pone en jaque al país, obligando a su Gobierno a tomar medidas. Las políticas que se aprueben para salir del bache deberán priorizarse a otras, también muy necesarias, que se venían esperando desde hace tiempo. Puede ser que, precisamente por la ausencia de resultados en determinadas áreas casi todo el mundo sea optimista sobre México excepto los propios mexicanos. El pesimismo de los ciudadanos tiene sus raíces en la preocupación por:

  • El aumento de precios.
  • La aparición de nuevos impuestos.
  • El estancamiento salarial.

Esto significa que a pesar de que la clase media de México había continuado su expansión (creciendo en más de un once por ciento durante los últimos diez años, hasta alcanzar una porción que representa el 39,2% de la población del país) y lograr prosperar en algunas regiones, aún no se sienten totalmente seguros ya que, por una parte siguen necesitando invertir una gran porción de su dinero en bienes de consumo y, por otra, observan que las diferencias entra las distintas clases sociales persisten, prolongando el desequilibrio social, con todas sus consecuencias. En el polo opuesto se encuentra su sistema financiero, quizás el más atractivo de los puntos fuertes de México como economía emergente. Y es que el sistema bancario mexicano es rentable, líquido y está bien capitalizado. Junto con este aliciente, los inversores aumentan su interés debido a las prometedoras posibilidades de la región en materia de infraestructuras. Sus ventajas, que ya de por sí lo hacen destacar de otros países MINT, esperan incrementarse gracias al apoyo gubernamental, que prevé un gasto en infraestructura pública y privada que alcanzará los 600 millones de dólares durante los próximos cinco años, una cifra que lo sitúa a la par que muchos países desarrollados. Esperemos que sus planes puedan hacerse realidad, a pesar del revés sufrido con la bajada de los precios del crudo y que, tal y como predecía Goldman Sachs, México pueda tener la quinta economía más grande del mundo en el año 2050.