La pyme española, retrato de una tímida competidora en el mercado global

Aprovechar las oportunidades del mercado exterior sigue siendo una asignatura pendiente para la gran mayoría de las pymes. Y, aunque no puede negarse que se ha avanzado mucho en la internacionalización de las empresas españolas, y de hecho hay numerosos casos de éxito, el promedio todavía es excesivamente bajo, sobre todo teniendo en cuenta el gran peso de la pequeña y mediana empresa en el sector empresarial español.  

Pyme espanola timida competidora en el mercado global

Las estadísticas son elocuentes: de cada 100 empresas, 99 no exportan de manera regular, y si consideramos el conjunto de todas ellas, que rondan los tres millones (3.191.416 millones, según el Retrato de Pymes 2013), sólo un 3,85 por ciento exportan de forma irregular y de éstas, de acuerdo con datos del ICEX, sólo un 1 por ciento ha emprendido un proyecto de internacionalización.

Entre otras posibles causas coyunturales, como la crisis económica, la falta de tradición exportadora puede acharcarse al pequeño tamaño de inmensa mayoría de las organizaciones, -inmovilistas y con dificultades para este tipo de emprendimiento-, así como a  la tradición autárquica española. 

Una baja exportación

Pese a esta baja exportación, muy acusada en pymes, y aunque las exportaciones regulares todavía son muy bajas, las tendencias son esperanzadoras, aunque si por un lado la crisis impulsa a exportar, por otro hay más dificultades para iniciar un plan de exportación y, a su vez, la falta de financiación está provocando que algunas dejen de hacerlo. A su vez, las exportaciones acusan una excesiva concentración en sectores de escaso valor añadido, y tampoco hay una diversificación de destinos para exportar, con preferencia en mercados maduros, con dos tercios de las exportaciones a la UE,  si bien otros mercados como China, Rusia, Canadá o Japón registran importantes tasas de crecimiento pero todavía representan una parte insignificante del valor total de lo exportado.

Nueva orientación estratégica

Mejorar el potencial exportador de la economía española no sólo pasa por una mejora de la situación económica que facilite el acceso al crédito y fortalezca a las pymes para lanzarse a conquistar nuevos mercados. La internacionalización es una decisión que va más allá del capital y de la exportación, ya que si por un lado el mercado global es más dinámico y ofrece grandes oportunidades, también es tremendamente competitivo y está Como punto positivo, ese cambio de paradigma concede una importancia vital a aspectos que no tienen tanto que ver con el tamaño de la empresa o con las enormes inversiones. Es cierto que la salida al exterior implica asumir costes desde antes incluso de empezar a exportar (con la elaboración de un plan de exportación), pero también prima  la ventaja competitiva y una gestión internacional inteligente. En este sentido, la internacionalización ha de abordarse como un proyecto a medio y largo plazo y supondrá un gran desafío para la empresa en su conjunto, pues sólo un negocio competitivo y profesionalizado podrá hacer frente a sus retos. Por último, los avances apoyados en el marketing - relaciones de networking, una promoción inteligente que nos dé a conocer.-  y en las particulariades del mercado exterior serán pilares sobre los que  poder construir un proyecto sólido a través de una adecuada gestión en el marco de la competitividad global.