La internacionalización como impulso para salir de la crisis

Cuando la crisis económica se convierte en el principal lastre para una empresa, salir del atolladero se convierte en un imperativo que puede aconsejar mirar hacia nuevos horizontes. Lejos de ser una opción obligada para la supervivencia de la organización, y mucho menos una fórmula de éxito instantáneo, la internacionalización se revela como una interesante posibilidad que requiere de un profundo estudio previo.  

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Las facilidades que brinda un mundo globalizado, por otra parte, anima a lanzarse a la conquista de nuevos mercados, en especial cuando la demanda interna está bajo mínimos y la empresa empieza a tener pérdidas o directamente teme por su viabilidad. Afortunadamente, en la actualidad las ventas en los mercados exteriores pueden llegar ser tan importantes como para salvar a la empresa, e incluso podrían catapultarla a un fulgurante éxito. A ello hay que añadir una mayor facilidad de llevar a cabo actividades internacionales para las empresas de menor tamaño que confíen en su competitividad estratégica. Así, el nuevo entorno global ofrece oportunidades inéditas a empresas de distinto perfil, al margen de su capital o la veteranía, primando otros aspectos clave como el sector o el valor agregado del producto o servicio. Sin embargo, no todo son ventajas. Es más, antes de asumir el gran desafío de la internacionalización, conviene hacer un análisis de las verdaderas causas que han provocado el empeoramiento de la situación de la empresa. Profundizar en las razones que han puesto a la empresa en un brete podría darnos más de una sorpresa y, en todo caso, hacerlo no será un gasto innecesario, pues ese mismo análisis de la organización será ineludible a la hora de planear adecuadamente la internacionalización.

Aprovechar las oportunidades del exterior

Una vez decididos a iniciar la internacionalización, ya que la crisis apremia, ésta habrá de ser a corto o medio plazo, con lo que quedan descartados los planes a largo plazo, si bien ésta podría ser gradual mediante un plan inicial exportador. En efecto, la exportación sería un primer paso para salir al exterior  y aprovechar las oportunidades del exterior con una mínima inversión con el fin de compensar la caída de la demanda interna. Las licencias, franquicias, alianzas estratégicas o distintos tipos de colaboración con entidades extranjeras son opciones que podrían interesar para sacar partido de nuestra competitividad global. "En momentos como los actuales tan difíciles para nuestras pymes, con un estancamiento de la demanda y serios problemas de financiación, la búsqueda de nuevos mercados se presenta como una opción real y casi indispensable para la supervivencia de muchas de ellas. Sin embargo, afrontar ese proceso de internacionalización requiere de análisis y diagnósticos previos tanto de las capacidades de la propia organización como de las peculiaridades del mercado al que se pretende acceder", explica Eduardo López Agós, experto en internacionalización empresarial. Es así que la internacionalización se nos presenta como una moneda con su cara y su cruz. Salir al exterior sin preparación, echarla al aire, no es buena idea, pues la improvisación suele ser enemiga del éxito y hay mucho en juego. Afrontar los retos de una salida al exterior será un lance que bien merece la pena si salimos victoriosos. Sin duda alguna, "las contrapartidas justifican el esfuerzo: ampliación ded mercados, de facturación, de beneficios y de mayor solidez ante los mercados y el sector financiero”, concluye López Agós.