La industria textil alemana busca mejorar su cadena de suministros

Gestion de internacionalizacion

La industria textil alemana está desarrollando una alianza con los principales productores, especialmente asiáticos, para crear unos procedimientos que mejoren las condiciones de trabajo de los empleados en países del tercer mundo. Entre los objetivos también está el de crear ropa sostenible y respetuosa con el medio ambiente. El origen de esta alianza tiene como detonante el grave accidente ocurrido en una fábrica textil en la India hace año y medio, que provocó la muerte de 1.243 personas. Numerosas organizaciones no gubernamentales presionan a las empresas americanas y europeas instaladas en países en vías de desarrollo para que se garanticen unas condiciones de trabajo justas y libres de productos tóxicos.

La estrategia de deslocalización de la producción hacia países con mano de obra barata de grandes empresas del sector textil no ha ido paralela a una mejora de condiciones laborales. Por este motivo, el ministro alemán Gerd Müller trabaja desde abril para conseguir una alianza con las principales empresas alemanas para conseguir este objetivo.  

Según reconoce el propio Müller, las grandes empresas no han iniciado el proceso para fomentar un modo de vida digno, ni para implementar unos estándares mínimos de control ecológico, ni en luchar contra la explotación  infantil. Pero el consumidor no aceptará esta situación en el largo plazo, y les exigirá que en el proceso de fabricación de las prendas que se comercializan en las primeras economías se garanticen estas condiciones. Aunque no hay nada concretado, la alianza prevé implantar soluciones a toda la cadena de suministros. Como punto de partida, serán los productores de los primeros niveles de la cadena los que serán pioneros en poner en práctica estas medidas. La respuesta de la industria textil es, por el momento, negativa,ya que no creen que se puedan garantizar unas condiciones sociales como las de Alemania en estos países y, además, hay una serie de productos químicos que no se pueden sustituir en el proceso de producción. Ante esta actitud, organizaciones como Oxfam, Greenpeace o WWF están dispuestas a tomar medidas legales. Fraciska Humbert, experta en derecho laboral de Oxfam, dice que si las empresas no ponen de su parte en mejorar las condiciones laborales en aquellos países en los que disponen de plantas productivas, podrían enfrentarse a demandas judiciales si se aplicaran las normativas éticas de la ONU en materia de economía y derechos humanos, que exige a las empresas a controlar, identificar y prevenir efectos negativos en sus actividades y en la de sus proveedores.