Japón como país emergente

Japón como país emergente

Japón es la tercera potencia econónica a nivel mundial, después de los Estados Unidos y de China. Empobrecido tras la devastación causada por la Segunda Guerra Mundial, en un tiempo récord consiguió un gran desarrollo económico, que actualmente se basa en su capacidad industrial, su importancia comercial y financiera.

Actualmente, y sobre todo gracias a un crecimiento sostenido entre los años 60 y 80, -periodo conocido como "el milagro japonés"-, se ha convertido en uno de los centros industriales de tecnología punta más eficientes, pero también ha sufrido periodos de declive económico. En este sentido, como país emergente, Japón se enfrenta al gran desafío de lograr un crecimiento sostenido. Desde 2008, el país nipón ha sufrido varias recesiones, frente a las que, desde 2012, se ha puesto en marcha el plan de reforma económica "Abenomics", una estrategia de crecimiento con la que el gobierno intenta superar una larga fase de deflación y un exceso de deuda pública mediante una inyección masiva de dinero público que consiga mejorar el volumen de las exportaciones.  

Nuevos desafíos

Tras darse los primeros pasos de esta política económica, básicamente mediante estímulos monetarios que debilitan la moneda y el aumento de la inversión pública a lo largo de los dos últimos años, los próximos retos no serán fáciles, pues implican cambios claves, y algunos de ellos se toparán con la oposición de varios lobbys. Entre ellos el agro-alimentario, contrario a la liberalización de aranceles que supondrá la participación nipona en el Acuerdo Asociación Transpacífico (TPP), que busca la integración económica en la región. Si antaño las exportaciones fueron alimentadas con un crecimiento constante, ahora se busca hacerlo con la debilidad del yen, pero no se ha obtenido el éxito esperado. El 2014 se cerró con un aumento del 2,7 por ciento, sobre todo gracias a la fuerte demanda de electrónica por los mercados asiáticos y el estadounidense.

Un mercado de 127 millones de habitantes

La dinámica a nivel interno tampoco ayuda a la recuperación económica. Por lo tanto, ni las grandes empresas logran exportar lo que esperaban ni las pequeñas y medianas consiguen el impulso necesario en el mercado nacional, a pesar de contar con más de 127 millones de habitantes con poder adquisitivo elevado. Sin embargo, la bajada de los salarios de los trabajadores por la inflación y el aumento gradual de los impuestos sobre el consumo ha reducido la capacidad de compra, mientras las pymes ven crecer los costos de combustible y material y, finalmente, la recuperación económica no llega. Japón cerró el 2014 con un ligerísimo repunte (0,004 por ciento), con un consumo privado que apenas ha aumentado el 0,3 por ciento, muy por debajo de las previsiones de los expertos, y aún muy lejos del 1 por ciento de crecimiento para el país que había pronosticado el Banco de Japón. Para el 2015 eleva la previsión al 2,1 por ciento. Los próximos retos serán liberalizar y cambiar modelos caducos en sectores clave como el de los seguros y el eléctrico, además de reactivar el consumo, que representa el 60 por ciento del PIB. Si se logra, mejorar la capacidad adquisitiva del ciudadano convertirá al país en una perita en dulce para proyectos de internacionalización. 

Inversiones rentables

En lo que respecta a las inversiones, en 2015 Japón está en el punto de mira de muchos inversores. Según Hans Stoter, CIO de la prestigiosa gestora de activos Investment Mangement, dentro de los mercados emergentes, Japón es un país interesante: "Es nuestro mercado favorito, fundamentalmente porque a pesar del estancamiento del país, no es demasiado caro y las empresas siguen teniendo una rentabilidad mayor que en Europa".  

 

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