Importar desde china: el último grito empresarial

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Muchos empresarios ven en las importaciones desde China una inmejorable oportunidad para lograr una importante ventaja competitiva mediante la reducción de los costes sin renunciar a una calidad similar a la que obtendrían en fábricas occidentales. No en vano, en los últimos años el gigante amarillo se ha convertido en el mayor productor de manufacturas del mundo y, gracias a sus bajos precios y a un tipo de cambio favorable, también es el principal exportador de productos manufacturados.

Ese liderazgo en exportación de manufacturas no es casual. El boom del mercado de la exportación en China acontece en un contexto económico boyante pese al marco global recesivo, que sitúa a China entre los mercados emergentes más destacados, no sólo en el selecto grupo de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) sino en un puesto relevante dentro de éstos, con un desarrollo imparable que se concreta en un crecimiento del PIB que ronda el 10 por ciento de media en los últimos años.

En 2013, las exportaciones en China crecieron un 4,34 por ciento respecto al año anterior. En su relación comercial con España, seguimos sin reducir el déficit comercial histórico que tenemos con este país. Mientras las exportaciones españolas a China disminuyeron un 3,3 por ciento, situándose en los 3,6 millones de euros, las importaciones chinas también lo hicieron (un 11,2 por ciento), pero manteniéndose en unas cifras tremendas, concretamente en los 15,8 millones, según los últimos datos de 2013 del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX).

Eficiencia productiva y menores costes

Al margen de la influencia que pueda tener la inveterada especialización fabril de China en el actual auge de sus exportaciones y de la lógica influencia que en ello ha supuesto la globalización comercial, el fenómeno obedece a factores concretos, como los siguientes:

  • Salarios muy bajos: precios ajustados al máximo a consecuencia del bajo costo de la manufactura.
  • Reinversiones: productividad más eficiente gracias a constantes inversiones en infraestructura y tecnología.

Así, contemplar estos dos factores dentro del actual entorno global, fuertemente internacionalizado, entenderemos que ante un precio más bajo y una calidad similar al a que puedan fabricarse en el mundo occidental, pueda ser ventajoso casos establecer políticas de compras de productos chinos. Importar desde China para ampliar la oferta de productos sin necesidad de tener que realizar grandes inversiones es una de las opciones, además de representar una gran oportunidad para empresas de cualquier tamaño y emprendedores buscan generar ingresos a través de un negocio de importaciones de éxito.

Superar el miedo inicial y prevenir riesgos

Al mismo tiempo, dar el paso es complicado. Sobre todo, hay que vencer el bloqueo inicial y, de hecho, son operaciones no exentas de riesgo, por lo que cuesta superar la complejidad, los costes y los riesgos. A este respecto, se necesita tener los conocimientos y experiencia necesarios y además recurrir a embajadas y asesorías para obtener información y orientación sobre las políticas de importación y la viabilidad de nuestros proyectos.

El objetivo es realizar compras en el mercado chino sin que resulte un inconveniente insuperable conocer el idioma, la distancia, los protocolos de negociación, los trámites, demoras excesivas y, en fin, posibles riesgos de cualquier tipo.  Para ello, sobre todo los emprendedores sin conocimientos en comercio internacional, será necesario aprender a identificar oportunidades para decidir qué importar, una adecuada selección de proveedor, cobertura de la operación, una idónea operación logística y conocimiento de la idiosincrasia propia del país.