Estrategias corporativas para empresas

 

Estar presente o percibir la necesidad de penetrar mercados extranjeros es, para muchas organizaciones, la evolución natural, mientras que para otras supone un nuevo reto que se debe afrontar. Las estrategias corporativas para empresas que quieren internacionalizarse deben responder a este desafío, aportando soluciones eficaces a las tres grandes decisiones de que se compone: 1. Hacia dónde iniciar la expansión: antes de decidirse por el mercado objetivo hay que tener claro que se quiere internacionalizar la empresa, para lo que es preciso investigar si se cuenta con los recursos suficientes, si existen posibilidades reales de obtener beneficios de esta acción y si éstos compensarán los riesgos que será necesario asumir.

2. Cuándo hacerlo: algunas compañías se ven obligadas a internacionalizarse en las primeras etapas de su vida debido a la saturación de sus mercados locales, mientras que otras optan por esta alternativa en busca de las grandes oportunidades que los nuevos mercados pueden suponer. 3. Cómo introducirse en los diferentes mercados: existen varios modos de ingreso para elegir como las empresas subsidiarias de propiedad total, las franquicias, las adquisiciones o las Joint Venture. En cualquier caso, la elección vendrá determinada por:

  • La evaluación del riesgo.
  • El nivel de control.
  • El rendimiento de la inversión.

Estrategias corporativas

Créditos fotográficos: istock Violka08

 

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La importancia de la elección del modo de entrada al país de destino

Llegados a este punto, las estrategias corporativas para empresas en proceso de internacionalización deben determinar la dinámica de los modos de ingreso. Esta consideración estratégica hace referencia al crecimiento y las tácticas que se emplearán para garantizar la expansión en los términos previstos. En este caso las opciones más frecuentemente consideradas son el desarrollo orgánico a través de alianzas estratégicas o la expansión en base a la adquisición de otras empresas, siendo esta última la opción más rápida cuando se quiere alcanzar la diversificación de productos y geográfica en poco tiempo, aunque cuenta con el inconveniente de los elevados costes que implica. Precisamente la elección de los modos de entrada al país de destino es una de las decisiones estratégicas más importantes que una empresa tiene que hacer en su proceso de expansión al exterior ya que:

  • Una elección equivocada puede aumentar los costos de la entrada y, en casos extremos, terminar obligando a la compañía a abandonar el mercado.
  • Si se detecta el error en la decisión tomada, la solución no es sencilla ya que, cambiar el modo de entrada después de un cierto tiempo resulta difícil y siempre conlleva pérdidas, no sólo en cuanto a la inversión temporal, sino también en el aspecto puramente económico.
  • La elección del modo de entrada también afecta a las futuras operaciones y decisiones de la empresa en el mercado de destino, influyendo en las posibilidades reales de expansión dentro del objetivo.

 

Estrategias corporativas para empresas: los destinos de la internacionalización

Las empresas a menudo comienzan su proceso de internacionalización mediante la penetración de mercados próximos, no sólo geográficamente hablando, sino también en cuanto a su configuración, con características similares al mercado nacional. No obstante, hay otras opciones, algunas de las cuales ganan adeptos cada día, a pesar de su riesgo. Al considerar las estrategias corporativas para empresas que buscan obtener un beneficio de sus inversiones internacionales, hay tres tipos de mercados entre los que elegir:

  • Mercados desarrollados: son las economías más grandes, más industrializadas. Se diferencian del resto por sus sistemas económicos, estables, bien desarrollados y debidamente regulados. A pesar de ser considerados como los destinos de inversión más seguros tiene un inconveniente, que sus tasas de crecimiento económico no son las mejores y generalmente se concentran en ciclos.
  • Mercados emergentes: su principal baza es el potencial de recursos, humanos y naturales que presentan. También la localización geográfica puede jugar en su favor. Este tipo de economías experimentan una rápida industrialización y con frecuencia demuestran niveles extremadamente altos de crecimiento económico, factores que se traducen en rendimientos de la inversión muy superiores a los que presentan los mercados desarrollados. Sin embargo, esta opción implica un aumento significativo del riesgo por la volatilidad, la inestabilidad y la incertidumbre, económica, social y política. Cuando las estrategias corporativas para empresas están considerando esta alternativa, además de evaluar cuidadosamente los fundamentos económicos y financieros, deben también prestar mucha atención a la situación política del país y la posibilidad de que se presenten acontecimientos inesperados que transformen el panorama por completo.
  • Mercados fronterizos: representan la nueva tendencia de los destinos de inversión. Estos mercados son más pequeños que los mercados emergentes tradicionales, aunque también se denominan de esta forma a las naciones que imponen restricciones a la inversión extranjera. A pesar de su baja liquidez y de sus riesgos, este tipo de economías presentan un potencial de rendimiento bastante superior a la media. Uno de los motivos es su buena relación con otros destinos de inversión más tradicionales, algo que ayuda a proporcionar ventajas de diversificación adicionales; aunque no exime de la necesidad de prestar especial atención al entorno político, así como a la evolución económica y financiera.

 

Estrategias corporativas para empresas y los pasos para la inversión en el extranjero

Una vez que el análisis del país se ha completado hay que tomar distintas decisiones de inversión que terminarán de configurar las estrategias corporativas para empresas en esta posición. La primera opción es decidir dónde invertir, eligiendo entre varios enfoques de inversión posibles, que incluyen:

  • Inversión en una amplia cartera internacional.
  • Inversión en una cartera más limitada, centrada en cualquiera de los mercados emergentes o los mercados desarrollados.
  • Inversión en una región específica, como Europa o América Latina.
  • Inversión orientada a un único país.

Hay que tener en cuenta que la importancia de la diversificación se multiplica cuando la inversión internacional. La decisión de invertir una cartera completa en un solo país no es prudente. De la misma forma, en una cartera global diversificada, lo más oportuno es distribuir las inversiones entre distintos tipos de economías, abarcando algunas emergentes, algunas desarrolladas y, tal vez, también alguna fronteriza. Sólo de esta forma es posible minimizar el riesgo, algo que todas las estrategias corporativas para empresas que buscan internacionalizarse deben garantizar.