El management intercultural

La globalización de la economía ha tenido importantes efectos en la organización interna de las empresas. No solo en aquellas que tienen actividad internacional han tenido que realizar cambios en su estructura organizativa, sino en las pequeñas y las medianas empresas que actúan en mercados locales, que también han notado esta tendencia mundial.  

Large Group of Business People Standing and Looking up at Camera

Este multiculturalismo que se da en muchas organizaciones produce una serie de fricciones en el funcionamiento interno a causa de diferencias en los valores personales entre los propios trabajadores y directivos. El management intercultural es un enfoque en la gestión de recursos humanos que tiene como objetivo favorecer el entendimiento entre los trabajadores de una empresa, favoreciendo la comprensión de los distintos valores culturales y proponiendo soluciones ante las diferentes prácticas y formas de trabajo. Encontramos muchos casos en los que el management intercultural puede ayudar al éxito de la actividad empresarial:

  • En operaciones societarias como adquisiciones, fusiones y venta de empresas por grupos multinacionales. En estos casos el reto en la gestión de los recursos humanos consistirá en integrar de forma eficaz los sistemas de trabajo entre organizaciones que hasta ese momento han actuado de forma independiente.
  • En sistemas franquiciados internacionales con sistemas de trabajo idénticos para países diferentes.
  • Mediante la contratación de personal extranjero. El caso más significativo y cercano lo encontramos en la Unión Europea. La creación de un marco laboral que establece las mismas condiciones de contratación para cualquier persona de un país miembro de la UE está produciendo un efecto notable en la movilidad laboral entre Estados. Este desplazamiento constante de trabajadores obliga tanto a empleados como a empleadores a adquirir una serie de nuevos conocimientos, y lo que es más importante, de nuevos hábitos laborales.

Dentro de la UE podemos encontrar culturas que tienen visiones totalmente opuestas de las relaciones que se establecen entre trabajadores y empresas. En países como Alemania u Holanda existe un concepto "mecanicista" del trabajo. En estas culturas, el empleo tiene un significado puramente laboral. El empleado desarrolla una serie de capacidades con el único fin de ejecutar de la manera más eficiente posible sus tareas. Las relaciones entre el personal son mínimas, las negociaciones van directamente a tratar los términos que se han pactado y las condiciones laborales en materia de horarios, salario u horas extras son de estricto cumplimiento por todos los trabajadores y gerentes. Frente a este tipo de visión nos encontramos con países con un concepto más orgánico de la empresa. Es una idea más extendida mundialmente que la anterior, que entiende que la empresa es más bien un conjunto de relaciones interpersonales, con sus respectivas actividades sociales interrelacionadas entre sí, donde lo importante es la comunidad y los valores del grupo. En la gran mayoría de estructuras de este tipo el acceso a la empresa se realiza mediante recomendación, incluso con alto grado de relaciones familiares, sobre todo, en España. El management multicultural ha de tener en cuenta estos dos tipos de visiones y aplicar diferentes gestiones de personal:

  • Para culturas "mecanicistas" se emplean técnicas derivadas de la dirección por objetivos. Se deben definir con detalle las funciones y tareas para que sea el empleado el que, con total autonomía, se gestione el tiempo para conseguir los resultados marcados.
  • Para visiones más orgánicas se suele establecer una gestión más enfocada en el sujeto. Lo importante son los valores dentro de la empresa, un buen ambiente de trabajo y un contacto más cercano con clientes y proveedores. Por eso las jornadas laborales son mucho más largas y la competitividad más baja.

En términos generales, este es uno de los muchos puntos en el que la gestión intercultural puede actuar, de manera que las diferentes formas de trabajar puedan combinarse sin crear conflictos y lograr mejoras en las relaciones laborales y en la productividad de los empleados.