¿El futuro es de los MINT?

¿El futuro es de los MINT?

Fue a principios de la década de 2000, cuando O'Neill, de Goldman Sachs acuñó el acrónimo BRIC. Era la primera vez que se escuchaba pero no sería la última. Le siguieron los MINT y después los CIVETS. Las economías emergentes cotizaban al alza y los inversores de todo el mundo se veían más motivados que nunca por este tipo de destinos para su capital, a pesar de los riesgos. El optimismo no tenía límites... hasta que llegó la crisis y, después, la crisis del petróleo. Tal y como señala un artículo de The Economist, las perspectivas económicas para este 2015, más que responder a un esfuerzo de pronóstico parecen un ejercicio de recuperación histórica, al asemejarse increíblemente al panorama mundial en la década de los noventa: Estados Unidos resurgiendo, Rusia en caída libre, debilidad en Japón y Alemania y las divisas de los mercados emergentes perdiendo el ímpetu que habían ganado en los últimos años.

De los BRIC a los MINT

Para el analista estratégico que inventó los BRIC todas las transformaciones en el panorama económico global tenían que ver con el intercambio de posiciones entre Estados Unidos y China, que estaba sucediendo, de forma paulatina pero constante. Esta dinámica contribuía a reforzar el equilibrio en la economía mundial. Brasil, Rusia, India y China, con sus expectativas para el año 2020, dieron paso a un nuevo grupo de mercados emergentes favoritos por los inversores: los MINT. Junto con sus predecesores podían tener el honor de ser consideradas como las 10 principales economías mundiales para el año 2050. Los BRIC, a los que, en el año 2010, se unió Sudáfrica, pasando a ser un grupo de 5 países y los novedosos MINT: México, Indonesia, Nigeria y Turquía, todo ellos unidos por sus cualidades: un perfil demográfico favorable y atractivas perspectivas económicas. Sin embargo, para muchos, los MINT nunca llegarían a estar a la altura de los BRIC, que les llevaban una importante ventaja en tiempo en el candelero, pero también en tamaño. Prueba de ello es, por ejemplo, China, que en sólo 2 años creó un mayor volumen de nueva riqueza que podía superar todo el producto interior bruto combinado de los MINT. Las mayores economías de este grupo son México y Turquía, ninguno de los cuales puede alcanzar las tasas de crecimiento de China, que sólo podrían equipararse a las nigerianas, salvando la brecha de los tamaños (Nigeria es, además el país más pequeño del grupo de los MINT), por presentar mayor potencial que el resto.  

Los puntos fuertes de los MINT

Los MINT no son tan extensos como los BRICS, ni están tan poblados. Su descubrimiento fue posterior, por lo que carecen de ese impulso inicial de optimismo que tanto benefició a esas primeras economías emergentes. Sin embargo, su configuración puede resultar la combinación ganadora (habrá que esperar algunos años antes de saberlo con certeza), ya que:

  • Los MINT tienen mucho más en común entre sí que los BRIC, existe una afinidad natural mayor.
  • Sus patrones comerciales son multidimensionales y más flexibles, algo que evita los extremismos y las rigideces que dificultan las conversaciones, alejan los acuerdos y precisan de la intervención de terceros para alcanzar el equilibrio.

Además, por separado, cuando se consideran de forma individual cada uno tiene sus ventajas:

  • México: de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, México debería pasar a ser la décima economía más grande del mundo en este 2015 y la séptima mayor para el año 2050. Si consiguen llevar a cabo las necesarias reformas estructurales que den un repunte a las telecomunicaciones y sus sistemas energético y financiero, pese a la caída de los precios del petróleo conseguirá levantarse. No sin ayuda de Estados Unidos, con quien mantiene un vínculo que le pone por delante de otras economías emergentes. Otra de sus ventajas es la cantidad de Acuerdos de Libre Comercio en los que participa, nada menos que doce, que cubren sus intercambios con cuarenta y cuatro países diferentes. Los otros puntos que tiene que trabajar para poder posicionarse son la eliminación de la corrupción, la minimización de la burocracia y la apuesta por una mayor transparencia en la gestión.
  • Indonesia: su tasa de crecimiento ha sido significativa y, desde luego, mucho más estable que la de cualquiera de los otros países emergentes, incluidos el resto de los MINT. Su potencial natural es equiparable al alcance de sus posibilidades en materia de infraestructuras, transporte, educación, atención sanitaria y generación de energía y energías renovables. Sin embargo, todavía son precisos bastantes cambios internos que contribuyan a garantizar una protección efectiva del capital extranjero.
  • Nigeria: el petróleo, su principal baza está atravesando un momento complicado. Sin embargo, el potencial demográfico del país, si se introducen las políticas de educación adecuadas puede augurar un desarrollo económico más homogéneo. Eso sí, siempre que se resuelvan los problemas de inseguridad social y falta de transparencia.
  • Turquía: entre Oriente y Occidente todo son ventajas y puntos favorables hacia Turquía, incluido el momento actual, que le beneficia como importador de petróleo. Sólo existe un problema, la inflación, que es donde se deben concentrar los esfuerzos para poder continuar un avance que ya dejó entrever muy buenas expectativas con su evolución en todo el 2014.

El futuro es de los MINT

Como se mencionaba al principio del post, las crisis han echado por tierra las buenas perspectivas económicas que se relacionaban con la mayoría de economías emergentes. La caída de los precios del petróleo ha causado un impacto muy negativo en las que parecían más sólidas. el equilibrio se ha roto. Brasil, Rusia y China atraviesan un momento difícil y, sin embargo, este revés, ha dado a algunos países de los MINT la oportunidad de resurgir con fuerza. Indonesia y Turquía, son los más beneficiados, ya que Nigeria y México, como exportadores de crudo se han visto seriamente afectados. No obstante, no está todo hecho ya que, pese a esta ligera ventaja, estas naciones todavía tienen que luchar contra uno de los puntos débiles más arraigados en el grupo de los MINT: la corrupción y la inflación. Dependerá de sus políticas internas el salir del bache y aprovechar una oportunidad sin precedentes, que puede situarles como destinos más atractivos para el capital extranjero; o hundirse del todo llegando, incluso, a desaparecer de ese mapa que se pronosticó para el 2010 y el 20150 en el que el orden de las principales economías del mundo estaba destinado a cambiar.