El factor humano: mentalidad de éxito en los inicios de la internacionalización

El factor humano mentalidad de exito en los inicios de la internacionalizacion

La salida al exterior de la empresa requiere de una rigurosa planificación y de una inversión importante pero, además, como decisión estratégica cuya implementación precisa de un desarrollo a largo plazo, igualmente ha de contar con un fuerte compromiso por parte de la gerencia y de los recursos humanos. En efecto, la internacionalización es un proyecto complejo y lleno de dificultades, que necesita un motor que la impulse durante todo el proceso, pero sobre todo en sus inicios. Combinar prudencia, paciencia, buenas prácticas y una actitud humilde, atenta y entusiasta por parte de toda la empresa será decisivo para que el plan vaya avanzando.

Aunque se den los pasos adecuados a la hora de internacionalizar una empresa, los resultados no llegan de un día para otro, por lo que el concepto de éxito ha de entenderse en función de las características específicas del contexto global. Ello significa que, por ejemplo, podemos considerar exitoso un avance paulatino y que, entre otros aspectos, la mentalidad de éxito asumirá que se necesita competir duramente para hacerse un hueco, y que ello supone tanto crear un red de alianzas como explotar nuestras ventajas competitivas en función de las necesidades o características de ese nuevo mercado. Se trata, en suma, de hacer cambios importantes en el modelo de negocio y en la estrategia de comercialización, y ello exigirá no sólo una gerencia y equipo de trabajo preparados para hacer posible esas profundas transformaciones, sino también optimistas y positivos, conscientes de las dificultades pero también de las grandes oportunidades.

La salida al exterior exige un cambio de mentalidad

De forma permanente, pero sobre todo durante los inicios de la internacionalización, por lo general el periodo más difícil de esta aventura empresarial, es necesaria la actitud positiva. Será tremendamente ventajosa una actitud proactiva que sepa combinar conocimientos, experiencia y , en lugar de abandonar o quedarse sin recursos tenga planes alternativos que aplicar en caso de que las cosas no salgan como esperamos o de que, como tantas veces ocurre, surjan imprevistos. En este punto, los recursos humanos versátiles, competitivos y, en suma, con mentalidad ganadora en un entorno global son de inestimable valor. Una mentalidad empresarial que apuesta por la internacionalización busca tanto ser global como adaptarse a lo local. Será un camino de largo recorrido, que precisará esfuerzos constantes y ánimos para continuar en el empeño, a la espera de la merecida recompensa, que no siempre será la esperada, pero como mero avance puede ser positiva y, por lo tanto, verse también como exitosa. Aspirar a lo máximo está bien para transmitir una mentalidad ganadora, pero con matices. Si por un lado ese ir a por todas refleja autoestima y habilidad, también es cierto que tener los pies en la tierra y aplicar buenas prácticas será esencial para cumplir los objetivos intentando crear un espacio propio en el mercado internacional ofreciendo un producto o dando un servicio excelentes. En este sentido, los recursos humanos motivados y preparados facilitarán enormemente que la aventura empresarial sea un éxito.