Economía emergente y bloques geopolíticos

Economía emergente y bloques geopolíticos

En el actual escenario global, un mundo caracterizado por la multipolaridad política y económica, la geopolítica se revela como una valiosa herramienta para facilitar la toma de decisiones en la actividad económica, pues no sólo sirve para ayudarnos a entender las relaciones entre los distintos actores internacionales y la raíz de muchos de los conflictos, sino también para minimizar riesgos a la hora de invertir.

A la etapa de la bipolaridad acontecida durante la Guerra Fría (1947-1991), le siguió la hegemonía de Estados Unidos durante un periodo marcado por el liderazgo de los países desarrollados, si bien la evolución de las relaciones internacionales ha acabado dibujando un panorama multipolar, en el que encontramos una serie de países emergentes que podrían liderar el mundo en un futuro no lejano. Estos hitos en la evolución histórica de las relaciones internacionales, lógicamente, ha propiciado que la geopolítica haya adoptado características diferentes, desde aquel férreo status quo bipolar a la realidad actual, tan distinta, pero a la vez heredera del pasado.

El protagonismo de los mercados emergentes

La geopolítica siguen determinándola las economías más importantes del mundo, y ello significa dar más protagonismo a los países emergentes. Frente al viejo poderío del G8 de los países desarrollados, el Grupo de los 20 (G-20) está cobrando una mayor importancia como órgano de coordinación de los problemas económicos internacionales que agrupa a países industrializados y emergentes. Creado en 1999, el G-20 nació como respuesta a la crisis de finales de los 90 y para dar voz a los países emergentes más influyentes de la economía globalizada, bien por su alto crecimiento económico o por su importancia estratégica. Actualmente, lo integran los países del G-8 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Italia, Japón y Rusia), más la Unión Europea, Arabia Saudí, China, Corea del Sur, Argentina, México, Australia, Brasil, India, Indonesia, Sudáfrica y Turquía. Agrupa el 90 por ciento del PNB, el 80 por ciento del comercio global y dos tercios de la población mundial. Sus reuniones son de carácter anual, y también se celebran cumbres extraordinarias a las que asisten jefes de Estado y de Gobierno. Salvo estas excepciones, es un foro de cooperación y debate entre ministros de finanzas y gobernadores de los bancos centrales de los países miembros para tratar las crisis financieras y combatir la evasión fiscal. También ha evolucionado en este mismo sentido el Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), un organismo intergubernamental conocido como el club de los países ricos que busca fomentar la cohesión y armonizar políticas para maximizar su crecimiento económico. En los últimos años, esta organización se ha abierto a países emergentes como Brasil, Perú, Sudáfrica, Indonesia, China o India.

Proyectos de integración regional

Dentro de este contexto, las iniciativas de integración regional son una constante. Surgen alianzas importantes al margen del otrora hegemónico Occidente, al que ya no necesitan para seguir creciendo a un ritmo mucho más alto que los países desarrollados. Los países con una importante actividad económica interna y externa han experimentado un paralelo crecimiento de las relaciones comerciales con terceros países con el objetivo de obtener beneficios mutuos. Junto a los bloques comerciales fundados por países desarrollados como la Unión Europea o la Nort American Free Trade Agreement (NAFTA) o el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), -en los que también han entrado países en vías de desarrollo-, encontramos iniciativas regionales que agrupa a mercados emergentes, como las siguientes:

  • Mercosur: bloque regional compuesto por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela como países miembros y Chile, Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia en calidad de países asociados.
  • Alianza del Pacífico: bloque conformado por Chile, México, Colombia y Perú.
  • Comunidad Andina de Naciones (CAN), integrada por Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú. 
  • Asia Pacific Economic Cooperation (APEC), formada por Australia, Brunei, Canada, Indonesia, Japon, Corea del Sur, Malasia, NuevaZelanda, Filipinas, Singapur, Tailandia, E.U, China Taipei, Hong Kong, China, Mexico, Papua Nueva Guinea, Chile, Peru, Rusia y Vietnam.
  • Association of Southeast Asian Nations (ASEAN-ANSA), a la que pertenecen Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur, Tailandia, Brunéi, Vietnam, Laos, Myanmar, Birmania y Camboya.

Nuevos lazos comerciales

El comercio entre los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China) representa en torno al 13 por ciento del volumen comercial mundial, y entre ellos establecen alianzas comerciales. Sin ir más lejos, Brasil y Rusia son los principales suministradores de materias primas de India y China. Y, siguiendo con esta misma dinámica, los BRIC han creado el Nuevo Banco de Desarrollo, una plataforma de crédito colectiva dirigida exclusivamente a ellos. Otro interesante ejemplo de esta tendencia la encontramos en Latinoamérica, donde podemos diferenciar dos grandes bloques. Por un lado, los países del Pacífico como México, Colombia, Chile o Perú  "defienden el libre mercado y el libre comercio", y formar parte de la Alianza del Pacífico ha supuesto un impulso para sus economías, revelándose como muy eficaz para "mejorar las asociaciones comerciales fuera del continente", según concluye el informe "Latinoamérica: repunte del crecimiento para los países del Pacífico" de Coface. Por contra, los países de la costa atlántica permanecen "atrapados dentro del Mercosur", advierte el documento, fundamentalmente por "su desconfianza en la globalización y por sus modelos estatales, que acaban jugando un papel significativo en la economía". Y, como consecuencia de ello, según el mismo informe, este segundo grupo de países experimenta un crecimiento del PIB menor que aquellos otros. No en vano, las cuatro naciones fundadoras de la Alianza del Pacífico (México, Colombia, Chile y Perú) reúnen el 40 por ciento del PIB de Latinoamérica y, excepto Colombia, cuya adhesión podría ser en el 2016, el resto forman parte de la OCDE.