Crece el riesgo de una tercera recesión en Europa

El escenario económico en la zona Euro preocupa a expertos, analistas e inversores. Según los últimos informes del Fondo Monetario Internacional, existe una probabilidad de entre el 35% y el 40% de que Europa entre en un recesión. Desde otro organismo, Joaquín Almunia, vicepresidente de la Comisión Europea, reconoce que Europa se acerca al "borde del precipicio de una tercera recesión". Los datos macroeconómicos europeos no dejan lugar a dudas. Descenso del PIB en torno a un 1,4%, fuertes caídas en las bolsas y en el mercado inmobiliario del 15% y 11% respectivamente,  o poca estabilidad en los precios, incremento de la deuda de los estados miembros son algunos ejemplos de indicadores económicos negativos a nivel global.

 

Análisis Macroeconómico

Si analizamos estos indicadores por países, resulta especialmente preocupante el descenso del 0,2% en el PIB alemán, o la caída de la producción industrial registrada entre abril y junio de un 4,1%. En el caso de Italia, su economía no es capaz de salir por el momento de su tercera recesión desde 2007, en Francia, el crecimiento es nulo y en otros países como Holanda se registran datos negativos en referencia a su crecimiento económico. Existen diferentes visiones sobre las posibles salidas para evitar la entrada en una nueva recesión. Por un lado, la directora del FMI, Christine Lagarde, insiste en que ha habido una relajación en los estados europeos y que no se han acometido las reformas necesarias para consolidar las bases de un futuro crecimiento económico. Los argumentos de Lagarde son que los altos índices de deuda y el elevado desempleo producen una gran inestabilidad económica y suponen un lastre para los países europeos. Como posible solución insiste en una fuerte reducción del sector público. Por otro lado, el catedrático de economía de la London School of Economics, Luís Garicano, propone una solución más amplia: a las citadas reformas estructurales, principalmente en los países periféricos, añade un proyecto basado en la inversión en aquellos países con margen fiscal para ejecutarlo y una "relajación de la política monetaria". Como ejemplo, muchos analistas proponen que sea la economía alemana la primera en desarrollar planes de inversión con el objetivo de fomentar la demanda interna, y que esta expansión de la demanda arrastre al resto de países de la eurozona.