Corea del Sur como economía emergente

Corea del sur como economía emergente

La riqueza de Corea del Sur hace pensar en un país desarrollado, pero su dinamismo nos remite a verlo como un país emergente. En sólo medio siglo, el país se ha convertido en una economía avanzada, al tiempo que muestra las tasas de crecimiento más altas de la OCDE. Las elevadas tasas de crecimiento sostenidas, superiores al 3 por ciento en los últimos años, han hecho el "milagro en el río Han", ocurrido en un país sin recursos naturales, que ha ido construyendo un país altamente competitivo en el ámbito internacional, al tiempo que cuenta con una tasa de paro mínima.

En un tiempo récord, apenas 60 años, este país devastado por la guerra ha pasado de una economía de subsistencia a alcanzar una posición de liderazgo en tecnología de la información y en industrias como el acero y la energía nuclear. Junto con Hong Kong, Singapur y Taiwán, Corea del Sur forma parte del llamado grupo de los "Trigres asiáticos", cuyo fulgurante ascenso captó la atención internacional por su rápido crecimiento industrial, al tiempo que fueron sufriendo importantes procesos de cambio político. En el despegue de este pequeño gigante asiático, la cuarta potencia regional, sólo por detrás de China, Japón e India, ha sido posible gracias a sus medidas proteccionistas, a sus fuertes inversiones, muy elevadas en I+D, y a los grandes grupos empresariales o chaebols, como Hyundai, LG o Samsung, las tres en el Top 100 mundial. El peso de estas multinacionales en la economía, sin embargo, al mismo tiempo actúan de lastre, habida cuenta de la gran influencia que tienen sobre el gobierno. Samsung, por ejemplo, representa el 20 por ciento del PIB nacional y, como ocurre con otras  empresas, pese a impulsar la economía, cada vez crean menos empleo como consecuencia de políticas de expansión que suponen la apertura de numerosas fábricas en el extranjero.

Corea del Sur, un nuevo emergente

Los países emergentes se cuentan por decenas, pero sólo unos pocos destacan de entre el resto por su crecimiento económico, y  Corea del Sur es uno de esos privilegiados. Según los criterios de clasificación empleados por los economistas y analistas, los países emergentes se han ido agrupando de distintas maneras buscando una cierta homogeneidad. Si los BRICS son los más populares, y de hecho engloban a  países emergentes que son claves, no por ello tienen menos importancia otros acrónimos que también designan grupos de países emergentes que comparten rasgos comunes. De hecho,  hay una gran variedad de acrónimos relativos a los países emergentes, y Corea del Sur se encuentra en varios de ellos, como los VISTA (Vietnam, Indonesia, Corea del Sur, Turquía et Argentina), los Next-11, once países (incluida Corea del Sur) llamados a relevar a los BRICS, o los MIST, presentado en 2010 por Goldman Sachs como las cuatro nuevas economías (México, Indonesia, Corea del Sur y Turquía) que presentan un crecimiento acelerado.

Un país de oportunidades

Corea del Sur es una buena puerta de entrada al mercado asiático. El país cuenta con una población de 49 millones de habitantes, en su mayor parte jóvenes y residentes en zonas urbanas, con una alta tasa de escolarización y una renta per cápita que ha pasado de los 103 dólares de 1962 a un salario medio de unos 2.000 euros mensuales. Aunque es una economía orientada a la exportación, con superávit comercial, inflación estable y baja tasa de desempleo, se trata de un mercado complejo por la diferencia cultural, lo que no impide que la inversión extranjera vaya en aumento. Sólo las inversiones de China y Japón en el país supusieron 6.707 millones de dólares durante 2014, más del doble con respecto al año anterior, un incremento de la inversión relacionada con el rápido crecimiento chino y la actual política monetaria nipona. Como grandes desafíos, el país se enfrenta a la excesiva dependencia de los chaebols  y al incipiente problema de la creación de empleo, sobre todo femenino. Otra de las prioridades políticas es buscar fórmulas de desarrollo "verde" que, sin perder competitividad, ayuden a paliar el cambio climático, lo que generará nuevas demandas internas y prioridades a la hora de exportar.