¿Cómo afecta la crisis económica mundial a los países BRIC?

Desde su estallido en 2008, las crisis financiera mundial ha afectado gravemente a la economía global, y sigue haciéndolo. Frente a la fuerte recesión en la que se sumió Europa y el bajo crecimiento de Estados Unidos, en términos comparativos puede afirmarse que los países BRICS -Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica- lograron sortearla, si bien sufrieron una importante desaceleración que, en cierto modo, ha impedido su despegue definitivo. En este artículo, hecho a partir del temario impartido en el Executive MBA, te contamos las principales características de los BRIC.

Y decimos en cierto modo porque, además de sufrir sus consecuencias por su carácter global, ésta ha puesto de manifiesto problemas estructurales que también actúan de rémora y no permiten continuar con el fuerte crecimiento económico que experimentaron con anterioridad. Si por un lado los BRICS están atravesando un periodo complicado porque hay  menos inversiones internacionales a consecencia de la crisis global, también arrastran problemas endémicos que les impiden demostrar su gran potencial. No olvidemos que los países BRICS suponen alrededor de una quinta parte del PIB mundial, ocupan casi un 30 por ciento de la superficie terrestre y aglutinan el 40 por ciento de la población. El concepto se creó en 2001 por el economista Jim O´Neil y, según sus pronósticos, en 2050 las cuatro economías que dieron nombre a las siglas BRIC (Brasil, Rusia, India y China) serían las dominantes. Mucho ha llovido desde entonces, - en 2011 se añadió el país africano y hay otros que podrían unirse en breve, como Argentina-, si bien el curso de los acontecimientos no parece augurar un futuro tan prometedor a mitad de siglo.

Lograr un crecimiento económico regular sin perder estabilidad política es uno de los principales retos de los BRICS, un grupo heterogéneo que engloba casos muy distintos que "no admiten un análisis conjunto" sobre las distintas mejoras que pudieran precisar, apunta Michel Aglietta, profesor de ciencias económicas en la Universidad de Nanterre. Aún así, según se afirma en un editorial del Financial Times, "en las cinco naciones la corrupción endémica está erosionando la fe en sus sistemas políticos". 

La gran desaceleración

Por su parte, la revista The Economist analiza la desaceleración de estas economías emergentes en un artículo titulado "The great deceleration", que siguieron actuando de motor para otros países emergentes. Sin embargo, la crisis acabó haciendo mella en ellos y ahora "esos motores económicos comienzan a dar señales de ir bajando velocidad". A largo plazo, esa desaceleración acabará produciendo a medio y largo plazo "un impacto profundo" en la economía mundial. De acuerdo con los análisis de la publicación, los BRICS crecerán de promedio la mitad que cuando se les bautizó como tales, con importantes diferencias entre ellos, con China a la cabeza, un 7,5 por ciento, frente al 10 por ciento d elos últimos años, India, un 5 por ciento y un 2,5 por ciento Brasil y Rusia.

Hacia la independencia económica

Aunque la sigla surgió como un concepto económico, un modo de señalar mercados interesantes para invertir, en medio de la crisis ha desarrollado una vertiente política para potenciar sus intereses comunes, y una de sus metas es poder responder a las necesidades de financiación de las economías periféricas, pues a excepción de China, el resto de los BRICS y, por supuesto, otros países emergentes, enfrentan serias dificultades económicas en el actual contexto unipolar del comercio mundial. En su sexta reunión en Brasil, los países BRICS anunciaron la creación del Nuevo Banco de Desarrollo como alternativa al Banco Mundial (BM) para financiar proyectos en países en desarrollo sin aplicar las draconianas condiciones del FMI y el BM. Sus planes son multiplicar su capital incial de 100.000 millones de dólares captando recursos en el mercado de capitales para, en 20 años, llegar a un portafolio de préstamos de 350.000 millones. La iniciativa pretende acabar con la hegemonía monetaria del dólar y del euro y ofrecer una vía de salida del dólar como divisa mundial del comercio, proponiendo una futura nueva divisa más sólida, así como un sistema que no acabe ocasionando problemas como  la crisis financiera que Estados Unidos contagió a Occidente y, de forma indirecta, al resto del planeta. Como alternativa al FMI, los BRIC también crearon un Fondo de Contingencia que ayude a afrontar problemas de liquidez y de balanza de pagos, comprometiendo un total de 100.000 millones de dólares en las proporciones: China, el 41 por ciento; Brasil, India y Rusia, 18 por ciento cada uno; y Suráfrica el 5 por ciento. Asísmismo, se busca reforzar el multilateralismo con el mismo objetivo.