Angola como economía emergente

Angola como economía emergente

En el marco de las perspectivas económicas boyantes de África, que cambia rápidamente, el sistema financiero de Angola constituye un componente crítico en la narrativa económica del continente. Por algo cada vez son más quienes apuestan por Angola como economía emergente, aunque los últimos meses han dado un vuelco a las esperanzas de quienes pensaban en apostar por el país para sus inversiones. Uno de los principales motivos para incluir al país en el grupo de naciones con este potencial de crecimiento que las caracteriza es el momento que hasta hace no mucho vivía. La economía de Angola estaba en plena transición, como se deducía de tres factores:

  • Las regulaciones del mercado financiero se han establecido.
  • Los mercados secundarios de deuda se están abriendo.
  • Una nueva bolsa de valores llegará para el 2016.

 

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El potencial de Angola como economía emergente

Angola está haciendo importantes esfuerzos para expandir los mercados de capital y modernizar su economía. A medida que la economía angoleña se vuelve más compleja y, como el entrar a formar parte de ese grupo de mercados emergentes es uno de los nuevos retos para el crecimiento económico continuo, tanto el Banco Nacional de Angola como el gobierno angoleño planean intervenir de manera crítica para alcanzar su meta. En ese proceso será necesario plantar cara a retos como:

  • La necesidad de promover el desarrollo de infraestructura.
  • La urgencia de crecimiento del capital institucional y humano.
  • El objetivo de diversificación efectiva de la economía.

En este sentido, el gobierno angoleño ya está implementando, de forma metódica y con éxito, sistemas normativos robustos que buscan comenzar a atraer a nuevos inversores a los sectores críticos de la economía del país. Si sus expectativas se cumplen se habrá conseguido dar soporte al proceso macroeconómico, estimulando el crecimiento del PIB. Y parece que sus esfuerzos no están siendo en vano ya que parece que los bancos internacionales están respondiendo positivamente a las reformas del mercado de Angola. Por ejemplo, Standard Bank cuenta con veintisiete sucursales en el país, donde cuenta con presencia desde hace cuatro años. Su estrategia funciona según lo planeado y se ve reforzada por los buenos resultados: con un crecimiento del cien por ciento de los mercados en el último año, dato que refleja el amplio potencial de las oportunidades de los inversores a través de África, y especialmente de Angola como economía emergente.  

Las debilidades de Angola como economía emergente

Sin embargo, el concepto de Angola como economía emergente podría peligrar tras la caída de los precios del petróleo. Este hecho ha empeorado sus ya importantes dificultades en el pago de la deudas pública al reducir los ingresos del petróleo de otoño y provocar la depreciación de su moneda que hace que el valor de la deuda en dólares se encarezca. Además, de este efecto negativo, el problema del petróleo trae otros inconvenientes asociados como:

  • Dificultades en la colocación de deuda en el mercado.
  • Riesgo político.
  • Volatilidad económica.

En definitiva, un riesgo real para el futuro de la economía de este país que no hace sino agravar sus complicaciones internas tradicionales. Angola depende del petróleo para equilibrar su balanza y, además, no tiene suficientes reservas monetarias como para poder hacer frente a la caída de los precios, por lo que puede ser necesario ajustar los gastos o devaluar la moneda, lo que conduciría a un aumento de la inflación, un problema que arrastran de lejos. A él hay que sumar otro de los principales puntos débiles de Angola como economía emergente: la pobreza. Muchos países ponen en duda si se están tomando las medidas necesarias para luchar contra este problema, fuente de inestabilidad. Pero, tal y como se presentan los próximos meses, el Gobierno va a tener que tomar decisiones drásticas para intentar mantener un equilibrio, ya de por sí frágil.