África como economía emergente

África como economía emergente

En los últimos años, nuevos mercados emergentes están despuntando como buenos destinos para la inversión. Es el caso del continente africano, cuyo auge como espacio emergente se apoya en uno de los crecimientos del PIB más elevados del mundo, cercano al 6 por ciento, sólo superado por Asia.

El crecimiento no es uniforme en todo el territorio,  lo que implica, por un lado, que el florecimiento económico no es general, pero sí lo bastante significativo como para considerar que el tercer continente más grande del mundo está experimentando un cambio inédito. En concreto, el panorama económico positivo es posible gracias a países clave, mayoritariamente ubicados en África Occidental y Oriental como Nigeria, Senegal, Angola, Costa de Marfil, Kenia, Uganda, Ruanda o Etiopía.

El gran salto

Ahora son economías con cuentas controladas y baja inflación, pero conseguirlo supuso un enorme esfuerzo que todavía sigue persiguiendo metas. Significó, sobre todo, implementar reformas que corrigieran desequilibrios estructurales endémicos con políticas adecuadas, y de la mano del Fondo Monetario Internacional, un gran desafío que pudo llevarse a cabo aprovechando el impulso que supuso el aumento de la demanda china de materias primas de manera sostenida desde el año 2000. Según Luis Padilla, consejero de la OCDE de África, este impulso al desarrollo ha sido posible gracias a factores decisivos, como "la fuerte demanda de materias primas por los países emergentes, el boom demográfico, una clase media cada vez más numerosa, el fortalecimiento del mercado interno y la inversión extranjera".

Los desafíos del desarrollo

Aunque los logros son evidentes, y el futuro se presenta esperanzador gracias a la puesta en marcha de este círculo virtuoso del desarrollo económico en la región, la estabilidad política sigue siendo una asignatura pendiente, aunque también en este aspecto hay que huir de generalizaciones. Los esfuerzos de las élites políticas por lograrla, tras comprobar cómo la estabilización económica atrajo inversión, es un elemento a favor para seguir por el camino adecuado. Una clase media ascendente que impulsa el mercado interno, una mejor gestión macroeconómica, la estabilidad política, y el boom demográfico son elementos que actúan a favor. En el otro lado de la balanza, todavía hay mucho camino que recorrer. No sólo abundan los régimenes políticos dictatoriales, sino también las democracias aún inmaduras y, por otra parte, todavía es demasiado pronto para dar por superado un subdesarrollo de raíces tan profundas. Pobreza extrema en amplias capas de la población, pandemias, analfabetismo, deficiente inversión en infraestructuras, trabas burocráticas, corrupción. Estos son algunos de los problemas claves que identifica como obstáculos para insertar al continente africano en la economía global, según el informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), titulado "Perspectivas económicas de África 2014". Sin embargo, sorprende esta en general se avanza hacia la democracia, los conflictos son cada vez más esporádicos y la tónica general es de optimismo y se busca continuar con el avance a nivel institucional, político y social para incentivar la inversión. "No olvidemos que son países que parten de cifras muy bajas y de situaciones de subdesarrollo, por lo que, aunque registran tasas positivas, estas no son suficiente para generar empleo y darle la vuelta a esa situación de pobreza", afirma el experto.