10 errores de principiante en la internacionalización de la empresa

10 errores de principiante en la internacionalizacion de la empresa

La planificación de la actividad internacional no es una tarea fácil, pero sí un requisito necesario para que la salida al exterior de la empresa resulte exitosa, si bien éste no será condición suficiente, pues no hay modelos ni fórmulas de éxito preestablecidas. Nadie duda de que las ventajas competitivas de la empresa son fundamentales para hacer frente a la feroz competencia global, pero internacionalizarse es un proceso complejo, a largo plazo, que exige una gestión planificada a medio y largo plazo, así como una importante inversión financiera y de recursos humanos.

En efecto, es necesario coordinar con acierto un sinfín de aspectos que, unidos, conforman el engranaje idóneo para cada proyecto de internacionalización concreto. Su funcionamiento, por lo tanto, requiere una gestión profesional, que lo conduzca por la senda de la viabilidad como camino hacia el éxito. Para ello, hay que sortear un sinfín de riesgos, que no siempre pueden preverse cuando uno inicia una aventura de comercio exterior por primera vez.

Aunque no hay fórmulas de éxito, sí pueden identificarse fácilmente los errores más comunes a la hora de abordar un proyecto de internacionalización, como los siguientes:

  1. Plan inexistente o insuficiente: se requieren estudios de mercado suficientes para establecer una clara estrategia de internacionalización. No sólo necesitamos estudiar los mercados de destino o los métodos de entrada, sino la capacidad exportadora de la empresa, sus ventajas competitivas, posibilidades logísticas para finalmente decidir sobre las conveniencia de abordar un proyecto de tal envergadura.
  2. Falta de motivación: no será viable un proyecto de internacionalización en el seno de una empresa que cuente con un equipo directivo y personal sin la motivación necesaria para abordar los retos que supone la internacionalización.
  3. Falta de preparación y de recursos: internacionalizarse exige una preparación del personal y de las habilidades directivas para poder hacer frente a las nuevas demandas, así como una inversión económica importante que, además, puede requerir ajustes de todo tipo en la empresa.
  4. Inadecuada gestión de los recursos: salir al exterior absorbe recursos humanos y financieros y, del mismo modo, también requiere una adecuada gestión de esos recursos, proceso en el cual un blog corporativo puede ayudar.
  5. Considerarlo un proyecto independiente: la implicación ha de ser de toda la empresa, pues sólo así podrá afrontarse los desafíos con eficacia. Por lo tanto, será erróneo el concepto de internacionalizar a través de la creación de un departamento.
  6. Falta de anticipación a los problemas: son muchos los problemas a los que habremos de enfrentarnos (logísticos, culturales, fiscales, etc.) y precisamente por ello es fundamental intentar prevenir el máximo número posible.
  7. Falta de adaptación: una cierta inadaptación es lógica en las primeras fases, pero con el tiempo debe solucionarse. Si el problema persiste más allá de lo razonable, muy probablemente el problema sea nuestro. Tengamos presente que introducirse en otro mercado implica ser flexible y adaptarse a él.
  8. Mala elección métodos de entrada: una mala estrategia de internacionalización implica una inadecuada elección de los países de destino y también de los métodos de entrada. Aunque la exportación es una opción interesante no sólo para empezar, sino también como forma de internacionalizarse, sin una adecuada planificación puede resultar un fracaso en ambos casos.
  9. Pedir ayuda cuando sea necesario: la internacionalización es un proceso complejo, lleno de incógnitas y desafíos que debemos resolver rodeándonos de expertos en la materia. Ello implica una inversión importante tanto para buscar asesoría como para costear la preparación de directivos y recursos humanos en general.
  10. La impaciencia: tengamos presente que internacionalizar es un proyecto gradual, sujeto a múltiples contingencias, que requiere de una actuación gradual, bien asesorada y perseverante. Se requiere pasión, no cabe duda, pero también paciencia.