Ventajas de planificar la sucesión en la empresa familiar

La sucesion en la empresa familiar

Las ventajas de planificar la sucesión no son concluyentes. Lógicamente, llevarla a cabo de forma planificada supone una serie de riesgos y costes, si bien los expertos coinciden en señalar que aquellas superan a éstos de forma clara. De este modo, aunque implique gastos, un sobresfuerzo e incluso pueda conllevar una cierta tensión por anticipar problemas, planificar la sucesión en la empresa familiar es clave para garantizar su supervivencia.  La sucesión planificada será realmente ventajosa -para la familia, para la empresa y también para el empresario- si el proceso se inicia con la suficiente anticipación. En efecto, se precisa un plan de sucesión serio que permita identificar y preparar al sucesor para afrontar las responsabilidades que implicará la gerencia y, si fuera necesario, hacerlo también con otros cargos directivos. Así, la elección del sucesor con tiempo constituye una ayuda para el éxito del relevo generacional, es decir, para la supervivencia misma de la empresa, pues la sucesión se producirá igualmente, pero siempre será mejor que se haga de forma inteligente y sopesada, contando en todo momento con la familia y la empresa. La sucesión es un momento crítico y, de hecho, son minoría las empresas que sobreviven a la segunda generación (30-45%), y únicamente un  10%-15% de ellas sobrevive a la tercera. O, lo que es lo mismo, de cada 20 empresas tan sólo 3 sobrevive a los nietos. Pero no hay por qué resignarse a ello. Según recomiendan los expertos, además de establecer prácticas de un buen gobierno corporativo se ha de llevar a cabo un efectivo plan de sucesión, si bien pocas empresas lo tienen.

El coste de la improvisación

Una sucesión improvisada tiene unos costes mucho mayores que los que conlleva planificar. En el peor de los casos, no haber realizado un plan a tiempo puede comprometer la supervivencia misma de la empresa. A tenor de las cifras, la desaparición de la empresa que no ha planificado es una consecuencia demasiado habitual. Teniendo en cuenta que el proceso de sucesión se desarrolla a largo plazo, no hacerlo significa tener que tomar decisiones erróneas y aumentar el margen de error. Una incertidumbre que en muchos casos precipita los acontecimientos, en una especie de efecto dominó que dejaría a la empresa sin sus mejores recursos humanos, tanto porque el empresario abandonó el barco como porque también podrían hacerlo el personal más preparado.

Las ventajas de planificar

De los principales beneficios que obtenemos planificando la sucesión, como son la elección del sucesor y su preparación para ayudar  a la continuidad de la empresa, se derivan otras muchas ventajas como las siguientes:

  • El empresario puede diseñar su plan de sucesión y ver el resultado.
  • Si se cometen errores es posible tomar otro rumbo antes de que sea tarde.
  • Se puede llevar a cabo tanto un cambio de titularidad como una posible venta.
  • Un plan consensuado permite minimizar los conflictos en los ámbitos familiar y empresarial.
  • Se toman decisiones desde la distancia, con la racionalidad necesaria.
  • Existe un periodo de adaptación del sucesor que facilita su aceptación.
  • El empresario se concede un más que merecido retiro con la tranquilidad necesaria.

 

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