Una de cada tres empresas sufre impagos que amenazan su supervivencia

Impagos empresa

La morosidad genera graves daños en las empresas, en especial cuando a los impagos se añade una situación económica difícil, como la propiciada por la crisis económica en los últimos años. Según concluye el Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, realizado por el Observatorio de Cash Management, en los últimos doce meses una de cada tres empresas ha sufrido importantes impagos.

 

En riesgo la supervivencia de la empresa

En la práctica, esos "impagos significativos" significan que cerca de 65.000 empresas soportan un impago superior al 10 por ciento, un porcentaje que pone en peligro su supervivencia. Aunque el impacto de la morosidad en la actividad económica es superior a la que sufrían las empresas antes de la crisis, se percibe una sensible recuperación. Las cifras de impagos, en todo caso, están lejos del máximo histórico registrado en 2012, con impagos en dos de cada tres empresas, si bien la tendencia positiva podría revertirse. En efecto, de acuerdo con los autores del informe, la evolución positiva en los últimos tres años podría dar paso a un aumento de impagos en 2015, pues el 98 por ciento de las empresas vende a crédito a otras empresas, generando problemas de insolvencia.

Plazos de cobro superiores a los 60 días

Las previsiones también son pesimistas en lo que respecta a los plazos de cobro. Para 2015, el mismo informe no encuentra indicadores que permitan confiar en una mejoría. La falta de fuentes alternativas de liquidez impiede a las organizaciones mejorarlos, ante la "falta de disponibilidad de fondos". En cifras, más de la mitad de las empresas españolas (56 %) trabajó en 2014 con plazos de cobro superiores a los 60 días, el periodo máximo que permite la normativa vigente, según las mismas fuentes. El aguante de las empresas es otro de los puntos destacados de esta radiografía de la morosidad del tejido empresarial español. De acuerdo con el trabajo,  42 por ciento de las empresas, el máximo de la serie histórica, tolera plazos superiores a los 90 días. Aunque pueden iniciarse acciones de recobro, casi la mitad de ellas permite retrasos de hasta 90 días de media antes de considerar un crédito moroso a efectos prácticos. Sin embargo, la mayoría de las empresas está a favor de desarrollar mecanismos punitivos. Del mismo modo que las empresas suelen ser permisivas y permite plazos superiores a lo permitido legalmente, únicamente un 8 por ciento de ellas reclama su derecho automático al cobro de intereses de demora, exigibles desde la fecha de vencimiento de la factura hasta su pago y de  forma automática, sin necesitar avisar al deudor. Pese a que solo una pequeña minoría de las empresas emplean los mecanismos vigentes, en la encuesta se reclama un reglamento que sancione con eficacia el incumplimiento de los plazos de pago.

Demoras en el sector público

El comportamiento de la Administración a la hora de hacer frente a los pagos tampoco es digna de encomio. Muy al contrario, la mitad de las empresas que trabajan con administraciones no perciben mejorías. Actualmente, un 9 por ciento de ellas sufre impagos significativos.