Tres ejemplos de asertividad para evitar o solucionar conflictos laborales

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La asertividad es una habilidad muy ventajosa para un sinfín de áreas dentro de la organización, desde el logro de una negociación más exitosa hasta la gestión de recursos humanos, el ejercicio de liderazgo o, por ejemplo, la prevención de conflictos.

En concreto, a la hora de prevenir o tratar un conflicto ser asertivos y a la vez empáticos ayuda a tener una comunicación eficaz sin que medie un tono de discordia que empeore la situación.  

 

Claves prácticas para ser asertivos

Es cierto que como estilo puede ser espontáneo. Las personas que tienen un estilo comunicativo colaborador o negociador suman una actitud asertiva y empática que resulta muy provechosa para que solucionar conflictos. Sin embargo, es un comportamiento que también puede trabajarse con el fin de prevenir o resolver los problemas transmitiendo claramente lo que se piensa. A ser posible, también buscando soluciones que satisfagan a ambas partes. Por un lado, la asertividad nos ayuda a establecer límites, pero por otro puede resultar agresiva si no se utiliza haciendo uso del don de la empatía. Únicamente así nos alejaremos de un estilo asertivo radical, confrontativo y generador de conflictos. Ocurrirá todo lo contrario si enfocamos la asertividad de forma comedida, respetando su esencia pero al mismo tiempo demostrando a nuestro interlocutor que tenemos intención de solucionar o evitar el problema de que se trate. A continuación, tres ejemplos de asertividad que nos ayudarán a poner en práctica esta habilidad para evitar conflictos en la empresa:

  1. Saber decir que no: Si ante una petición concreta, nueva situación o encargo de trabajo pensamos que deberíamos negarnos o mostrar nuestra disconformidad, ser asertivos será una manera de evitar un posible conflicto. Las razones pueden ser porque los plazos son muy ajustados, porque no trabajas a gusto con algún compañero, por un cambio de turno o por falta de recursos, pongamos por caso. En cualquier caso, la asertividad se orientará a la explicación de los motivos de forma argumentada, escuchando a la otra parte y estando abiertos a un posible cambio de opinión.
  2. Llegar a un acuerdo: Las situaciones potencialmente conflictivas pueden acabar provocando problemas en el día a día de la empresa. Bien por competencia por recursos o por situaciones que provocan roces continuos, llegar a un acuerdo que resulte ventajosa para los implicados evitará problemas. Básicamente, se trata de negociar siendo asertivos y empáticos a la par, buscando alternativas a partir de los puntos de vista de cada uno. En estos casos, encontrar soluciones creativas puede hacer una gran diferencia.
  3. Evitar conflictos interpersonales: Los conflictos interpersonales son muy comunes a nivel interno en las empresas. Aunque se trata de un tema muy extenso, los conflictos pueden darse entre empleado y empleador o entre trabajadores. Sea como fuere, si queremos evitar que vayan a más es importante hablar de forma directa, demostrar autoconfianza y expresar lo que sentimos desde el respeto y una actitud dialogante. Si conseguimos manejarlos adecuadamente, incluso pueden convertirse en una manera de mejorar el clima laboral o distintos aspectos de nuestro trabajo.