Trabajar las habilidades directivas para ser un mejor líder

Trabajar las habilidades directivas para ser un mejor liderAunque el liderazgo puede ser innato o aprendido, a fin de cuentas, desarrollar conductas de líder está relacionado con la capacidad de aprendizaje. Por lo tanto, al margen de que se tenga una mayor o menor predisposición natural que forje un estilo propio, desarrollar las habilidades siempre ayudará a crecer.

Encontrar respuestas a situaciones nuevas que somos incapaces de resolver exigirá un trabajo de perfeccionamiento para hacerse con una serie de actitudes y aptitudes que canalicen ese don natural. O también será de gran utilidad para formar a aquellos que no lo tienen, pero que igualmente pueden convertirse en líderes mediante el estudio y la experiencia.  

 

Más allá de la formación técnica

En el área de la dirección se hace necesario un esfuerzo de aprendizaje constante, tanto por parte de unos como de otros. De hecho, trabajar las habilidades directivas es una fórmula infalible para ser un mejor líder en un entorno corporativo y, así, contar con las herramientas imprescindibles para gestionar la empresa. Trabajar las habilidades directivas, así pues, implica conocer técnicas de gestión para optimizar el trabajo en equipo, fomentar la motivación y mejorar la comunicación oral y escrita en la organización, tanto a nivel interno como externo. Estar al frente de un equipo o empresa requiere dominar conocimientos diversos, entre otros los relacionados con la formación específica que requiere el desarrollo del trabajo. Pero no solo eso. Más allá de la formación técnica, las competencias y habilidades directivas forman en aspectos no menos importantes. Las necesidades de la empresa obligan a formarse en áreas que hoy en día son imprescidibles, como el liderazgo, la comunicación, la motivación, el desarrollo de equipos de trabajo, la gestión del éxito, del fracaso o, por ejemplo, de las situaciones de incertidumbre.  

Habilidades directivas, no solo para el jefe

Las habilidades directivas pueden ser de gran ayuda para mejorar el rendimiento laboral de la empresa desde distintos puntos. En función del organigrama y forma de trabajar de la organización, su desarrollo se revela en muchas ocasiones como una formación idónea para que mandos intermedios o puestos de responsabilidad claves potencien su papel dentro de la misma. En la formación de competencias, por lo tanto, las habilidades directivas ayudan no solo al director general, sino también al responsable de área, y tanto el rol de uno como de otro serán necesarios para la consecución del éxito empresarial. Igualmente, destaca su utilidad en fases de aprendizaje que busquen a largo plazo el funcionamiento autónomo de los equipos. En estos casos, las habilidades directivas se enfocarán a este objetivo en un principio, adaptándose luego a una relación horizontal colaborativa. Por el contrario, si el estilo directivo es vertical, el líder, directivo, gerente o supervisor ajustará su estilo a las necesidades concretas. Del mismo modo que la implementación de una estructura organizacional  es decisiva para maximizar la productividad, también lo es contar con las habilidades directivas que exige cada entorno de trabajo. La coherencia en este sentido y una formación que sume conocimientos técnicos y habilidades directivas, serán las que, finalmente, hagan una gran diferencia.