Requisitos para montar una empresa familiar de éxito

Requisitos-éxito

No hay recetas infalibles. El carisma del líder fundador será determinante, y su capacidad para trasladar la cultura familiar a la empresa constituirá un factor clave de éxito. Además, tras superar los primeros momentos, lo duro llega cuando se trata de involucrar a otros miembros de la familia y conseguir que la empresa sobreviva al mismo tiempo. Aquí tienes algunos consejos para lograrlo:

      1. Conseguir el compromiso total de los miembros de la familia: compromiso significa implicación, disciplina y profesionalidad en el trabajo. Para lograrlo, hace falta contar con un elemento previo, una estructura que sea capaz de estimular las motivaciones de la familia en el seno de la empresa y respetar sus ámbitos de autonomía.
      2. Orientación a resultados: en este aspecto la empresa familiar debe actuar de la misma manera que cualquier otra compañía. Los miembros de la familia no pueden establecerse en la idea de que dentro del negocio familiar se encuentran en un “territorio de bienestar asegurado”. Si no se vigila el desempeño, y se pone la afectividad por delante de la efectividad, los resultados descenderán y se pondrá en peligro la supervivencia de la compañía. Hay que tener en cuenta que la familia crece más rápido que la empresa, y que su objetivo no es mantener cada vez a más miembros de la familia.
      3. Capacidad de atraer talento externo: aunque la familia posea el patrimonio y gran parte de la dirección, en muchas ocasiones es clave contar con profesionales expertos ajenos a la familia para aportar conocimiento del mercado y puntos de vista distintos. Sin embargo, atraerlos hacia la empresa familiar es una tarea difícil, pues si las estructuras y roles no están profesionalizados, estos profesionales percibirán que sus posibilidades de desarrollo profesional están en desventaja.
      4. Desarrollar las competencias de las nuevas generaciones y otorgarles a tiempo la sucesión: los largos periodos de liderazgo provocan el inmovilismo y restan competitividad a las compañías. Hay que capacitar a los sucesores para que tomen las riendas y aporten un valor adicional, llevando el negocio al siguiente paso. Además, las generaciones que dejan la dirección deben facilitar este tránsito.
      5. Mantener la cohesión familiar como ventaja competitiva: las relaciones familiares dentro de la empresa suponen una fortaleza con la que compañías no familiares no cuentan. Hay que saber explotar este factor para obtener un puesto ventajoso en el mercado.
      6. Separar empresa y familia: relacionado con lo anterior, los conflictos familiares deben solucionarse en casa, mientras que los laborales se tratarán en la empresa. Para aquellos ámbitos en los que exista un vínculo indisoluble entre familia y empresa, deben crearse las estructuras adecuadas, como el Consejo Familiar, donde tratarlos y resolverlos.


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