Requisitos de una factura de inversión del sujeto pasivo

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Independientemente de su forma y contenido y, en suma, de sus características, la emisión de una factura de inversión del sujeto pasivo sólo será válida si estuviera englobada dentro de los supuestos reconocidos como excepciones por la normativa general del IVA. De este modo, antes de entrar a considerar cualquier modelo de factura de sujeto pasivo, hemos de conocer esos casos contemplados por la ley en los que necesariamente ha de incluirse para resultar válida.

Una vez aclarado este extremo, hemos de tener presente que el trasvase no ha de figurar en la factura. Ello significa que el cálculo de la cuota de IVA será una operación que corresponderá realizar al destinatario con posterioridad con el objeto de repercutirlo y liquidarlo. Sin embargo, aunque no hay un modelo de factura obligatorio, sí hemos de cumplir una serie de requisitos, como los siguientes:

  • La factura se emite sin IVA.
  • Introduciremos una coletilla sobre la normativa aplicable: “Operación con inversión del sujeto pasivo cornorme al Art.84 de la Ley del IVA 37/1992.”, así como la mención: “inversión del sujeto pasivo”.
  • Haremos constar el importe de la operación en nuestra declaración de IVA.

Por último, tengamos en cuenta que la Ley 7-2012, de 29 de octubre de 2012 introdujo modificaciones en la regulación de las reglas de la inversión del sujeto pasivo, introduciendo nuevos supuestos que  incluyen la entrega de bienes inmuebles cuando se renuncie a la exención o cuando la entrega se realice en ejecución de garantía, así como las ejecuciones de obra inmobiliaria consecuencia de contratos formalizados entre el promotor y el contratista para la urbanización de terrenos, la construcción o rehabilitación de edificaciones.

La inversión del sujeto pasivo: lucha contra el fraude

Como es sabido, la factura de inversión del sujeto pasivo obliga a su destinatario, el sujeto pasivo -persona física o jurídica obligada a cumplir las prestaciones tributarias-, a autoliquidar la operación por su condición como tal. Ello significa, por lo tanto, que pese a no constar el IVA, al producirse la traslación de la calidad del sujeto pasivo del IVA, será éste el que lo liquidará. En la práctica, se da cuando quien realiza una operación sujeta al IVA no está establecido en el país a efectos del impuesto, por lo que la parte que emite la factura no la repercute, trasladándosela al empresario o profesional que la recibe. En la práctica, el éste seberá abonar la cuota correspondiente y hacerla figurar en su declaración como cuota devengada, independientemente del derecho a practicar una posible deducción. Esta situación no es sino una excepción a la norma general, pues cuando se realizan operaciones sujetas a IVA, el obligado a repercutir la cuota correspondiente y, en suma, el sujeto pasivo es el empresario o profesional que realiza la entrega de bienes o la prestación de servicios. En estos casos la obligación recae en el receptor de los bienes o el destinatario de los servicios, fundamentalmente para ahorrar trámites innecesarios entre distintos países al prevenir que los emisores intenten evitar la burocracia entre naciones y satisfagan el IVA en un país distinto al que están establecidos. Sobre todo, la figura se utiliza en operaciones intracomunitarias.