¿Qué se obtiene si se gana una demanda por despido improcedente?

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En el  caso de que, tras un despido, se decida interponer una demanda judicial y la sentencia declare el despido como improcedente, el trabajador puede ser readmitido o indemnizado. En concreto, una vez declarada su improcedencia, con carácter general, la decisión será de la empresa. No será así, por contra, cuando el trabajador despedido fuese un representante legal de los trabajadores o un delegado sindical, en cuyo caso la decisión le correspondería a él.

La readmisión habrá de ser en el mismo  embargo, mientras las condiciones de la indemnización varían en función de distintos factores, como la fecha del contrato laboral, anterior o posterior a la reforma laboral del 2012 o del tipo de despido de que se trate, bien sea objetivo o disciplinario. Por otra parte, además de readmitir al trabajador, la empresa debe abonarle los salarios de tramitación, mientras que, si se opta por la indemnización, no habrá de hacerlo.

¿Readmitir al trabajador o indemnizarle?

La readmisión es en el mismo puesto ha de ser "no irregular", lo que significa que no ha de modificar las condiciones sustanciales en lo sustancial ni, según la doctrina jurisprudencial, tampoco suponga una modificación sustancial de las condiciones de trabajo ni de su contrato. Así lo declara la Sentencia del Tribunal Supremo, Sala 4ª, de 27 de diciembre de 2013, aclarando en qué supuestos podemos hablar de redmisión válida y no válida. En su sentencia, el Supremo interpreta los artículos 53.5 y 56.1 del Estatuto de los Trabajadores, así como los artículos 110.1, 278 y 281 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social.  "declarada en sentencia firme la improcedencia de un despido con opción entre la readmisión o la extinción indemnizada a favor del empleador", éste último no puede optar validamente por la readmisión si lo hace "en condiciones distintas a las que regían antes de producirse el despido", por lo que se considera irregular. Como consecuencia, se procederá a la extinción contractual indemnizada. Las indemnizaciones legalmente establecidas, por otra parte, están sujetas a variaciones. En el caso del despido disciplinario, las condiciones de la indemnización varían desde los 33 días por año trabajado, hasta un máximo de 24 mensualidades, y 45 días hasta el 12/02/2012, siempre que el contrato se haya formalizado antes de la entrada en vigor de la reforma laboral. En el caso de improcedencia de despidos objetivos individuales, si el juez lo declara improcente, la indemnización será de 33 días por año trabajado y un máximo de 42 mensualidades. Si se tiene un contrato indefinido ordinario antes de la reforma, se aplicará el mismo baremo que para los despidos disciplinarios improcedentes. Y, por último, si los despidos son colectivos, variará el procedimieno. Sigue realizándose a través de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), pero no se requiere autorización administrativa, y si el periodo de consultas con los trabajadores no acaba en acuerdo, la decisión unilateral del empresario se considerará válida. En los despidos colectivos, la indemnización es de 20 días por año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades. Por otro lado, si hay demanda y el juez lo estima procedente, la indemnización de 20 días, y de 33 días si se declara improcedente.

¿El despido improcedente da derecho a paro?

Por otra parte, la procedencia o improcedencia de un despido es independiente con en el nacimiento del derecho a la prestación por desempleo. Si por un lado determinar la procedencia o improcedencia de un despido es una cuestión exclusivamente judicial, el derecho a cobrar el paro se tiene cuando se es despedido. Básicamente, ha de acreditarse que se está en situación legal de desempleo mediante la documentación pertinente, entre ellas la sentencia judicial en la que se declara el despido procedente o improcedente. La extinción voluntaria de contrato, sin embargo, no da derecho a paro.