Qué puede pasar si tu empresa no cuenta con un protocolo familiar

13.Que-puede-pasar

Las familias empresarias se enfrentan a numerosos retos, que aumentan cada vez que se añade una generación más a la gestión de la compañía. De un socio fundador y visionario se pasa a una segunda generación en que la gestión recae en una sociedad de hermanos, en el momento en que el fundador decide traspasar el testigo a sus hijos. Con suerte existirá una tercera generación en que la sociedad pasará a ser de primos, estos son los hijos de los hijos, es decir, los nietos del primer dueño de la compañía.  

Cuantas más generaciones, más dificultad entrañan las relaciones familiares y mayor es la necesidad de un protocolo. Cuando éste no existe, se pueden producir situaciones como las siguientes:

  • Los miembros de la familia no tendrán claro quién gestionará la empresa y el patrimonio familiar cuando el cabeza de familia no pueda continuar con su labor.
  • Será más difícil encontrar acuerdos y mantener la armonía familiar en el caso de conflictos. Los asuntos familiares y personales se llevarán al terreno empresarial y los conflictos laborales estarán impregnados de otros lastres que dificultarán su resolución.
  • Existirá mucha mayor incertidumbre sobre aspectos como la distribución de dividendos, la continuidad familiar, la incorporación de nuevos familiares y su remuneración… es posible que un contexto de este tipo haga que las nuevas generaciones eviten formar parte de la empresa y prefieran trabajar para terceros o montar sus propias compañías, con lo que la continuidad se pondrá en entredicho.
  • Se ocuparán puestos de responsabilidad por parte de miembros de la familia que no están preparados para asumirlos, solo por el hecho de sus vínculos familiares. Esto irá en perjuicio de la propia empresa y ocasionará conflictos cuando el núcleo familiar es grande y está compuesto por varios sub-núcleos. Es el caso, por ejemplo, de dos hermanos que lideran una compañía en la que sus respectivos hijos ocupan determinados puestos de responsabilidad.
  • Se producirán conflictos de comunicación y toma de decisiones, habrá decisiones cruzadas, donde uno de los miembros de la familia opta por un camino mientras que otro decide que el camino adecuado es el contrario. Los empleados podrán estar confusos y no tener claros sus objetivos, lo que afectará a los resultados y a la productividad general de la compañía.
  • La llegada de nuevos miembros a la familia sin vínculos de sangre, a través de matrimonios, ocasionará conflictos de intereses. Estos nuevos miembros de la familia pueden creerse con el derecho de tomar decisiones. Si esta situación no está regulada a través del protocolo, será muy difícil hacerles ver cuál es su grado de responsabilidad en la gestión de la empresa.
  • Cuando la crisis es muy grave, puede llegar a acabar con la disolución de la empresa, su división en partes o su venta, especialmente cuando en casos de sucesión son varios los hermanos que se hacen cargo de una empresa que hasta ese momento lideraba el padre y fundador. 

     

Fuente imagen: Flickr / JohnONolan