¿Qué es el marketing operacional y para qué sirve?

¿Qué es el marketing operacional y para qué sirve?

De forma general, el concepto de marketing alude a las diferentes técnicas utilizadas para comercializar ideas, bienes o servicios. Secuencialmente, se refiere al proceso de planear y ejecutar la concepción, precio, promoción y distribución los mismos para satisfacer necesidades de forma rentable a través del intercambio.

Se trata, en suma, de un proceso comunicativo que enlaza a empresas y personas, siendo aquellas las que mediante el marketing hacen llegar a éstas aquello que supuestamente necesitan y desean. A cambio de esa entrega de valor, se realiza una retribución.  

El marketing, una necesidad

Esta definición de marketing, sin embargo, no alude a su dimensión actual. Como es bien sabido, su importancia actualmente es capital y, sin tener en cuenta tan decisivo contexto, la definición estará incompleta. De hecho, la empresa al completo está implicada en el marketing de sus productos o servicios. Lejos de circunscribirse a un mero departamento comercial, el marketing es una herramienta tan necesaria que requiere el uso de un sinfín de recursos, así como el compromiso de toda la empresa, pues de él depende en buena manera su supervivencia.

Una breve definición y utilidad

Con el marketing operativo se trabaja a corto y medio plazo. Su función es aportar el valor y comunicarlo, plasmándose en actividades de organización, de estrategias de venta y de comunicación. Su objetivo es dar a conocer a los compradores potenciales las cualidades distintivas de los productos o servicios de la empresa. Por contra, el marketing estratégico persigue objetivos a más largo plazo. Su tarea consiste en realizar un análisis de las necesidades de mercado de forma constante para lograr la tan ansiada diferenciación. Dar con el valor implica llevar a cabo estudios de mercado, entre otras herramientas que pretenden tomar el pulso al cliente tipo que podría estar interesado en el producto. Idealmente, se pretende realizar pronósticos certeros que otorguen una ventaja comparativa a la empresa, aunque ello supone un riesgo implícito que no siempre se asume. En otras ocasiones, se optar por apostar al todo o nada con un marketing operacional que busca no tanto cubrir necesidades, sino crearlas. La apuesta lleva detrás un importante trabajo de marketing estratégico que luego materializará el marketing operacional. Ganar, lógicamente, significa ganarlo todo. De este modo, puesto que el fin del marketing estratégico es escoger el valor que luego se entregará a través del marketing operacional, éste completa el ciclo que aquel inició, si bien ambos funcionan de forma paralela e interrelacionada en la empresa. Con la aportación y comunicación del valor mediante la publicidad u otras técnicas de marketing cumplirá una función práctica de comunicación directa con el cliente. Solo si el marketing estratégico ha sido acertado, el marketing operacional tendrá éxito. Del  mismo modo, cuando éste demuestre no ser eficaz, aquel realizará los oportunos ajustes. El reto se habrá cuplido no solos si se consigue la acción de compra y su satisfacción, sino también cuando se refuerza la imagen de la marca o, todavía mejor, se logra sorprender al cliente para superar sus expectativas.