¿Puedes acogerte al contrato mercantil de prestación de servicios?

contrato mercantil de prestación de servicios

Por definición, el contrato mercantil de prestación de servicios es aquel que se establece entre dos empresas, o entre una empresa y una persona natural, para llevar a cabo una actividad a cambio de una compensación económica. Su principal característica es que el objeto de cambio no es un bien tangible o cuantificable, como en el caso de los contratos mercantiles tradicionales, sino que se trata de un servicio que una de las dos partes presta a la otra. Por ello, este tipo de contrato se enmarca dentro del ámbito civil y no laboral, lo que implica que no está sujeto a la legislación vigente de trabajo.

Precisamente por ello, las condiciones de un contrato de prestación de servicios deben fijarse con la mayor claridad posible, detallando cuestiones como el precio de la retribución, los plazos y la forma de pago, los condicionantes para el mismo y el vencimiento del contrato. Además, deben quedar establecidas, en forma de cláusulas, las situaciones en las que el acuerdo firmado podría romperse o finalizarse antes del tiempo estimado.

 Pautas para realizar un contrato de prestación de servicios

  • Definir un servicio o actividad que puedas ofertar a terceros. Esto supone la independencia del trabajador autónomo, que generalmente la lleva a cabo sin disponer de los medios físicos y técnicos de la empresa beneficiada.
  • Darte de alta en el Sistema de Seguridad Social. Ingresar en esta base de datos significa hacerlo desde la categoría de autónomo, es decir, como trabajador que no depende de un empleador a la hora de realizar tus tareas.
  • Disponer de un número de identificación. Este número, que se conoce popularmente como el NIF (Número de Identificación Fiscal), tiene la función de identificar a la persona dentro del régimen de trabajadores autónomos. Es el equivalente al DNI para las personas naturales. No se debe confundir con el CIF (Código de Identificación Fiscal), que es la identificación para las empresas o grupos empresariales.
  • Pagar las cuotas al Sistema de Seguridad Social por cuenta del contrato suscrito. Sin embargo, eso no significa que el trabajador autónomo sólo pueda cotizar por un contrato. Puede hacerlo por varios que haya suscrito a la vez o que estén vigentes. El ingreso base de la cotización equivale al 40% del valor bruto facturado mensualmente.

 Diferencias con el contrato laboral ordinario

Las principales diferencias de un contrato de prestación de servicios con un contrato laboral son las siguientes:

  • El trabajador realiza sus funciones por cuenta propia, no depende de la empresa que contrata sus servicios.
  • El servicio puede llevarlo a cabo en diversos lugares, pudiendo variar, según el servicio prestado.
  • No se establece un período de prueba para la empresa.
  • No genera ninguna obligación del empleador en cuanto a prestaciones sociales.
  •  El trabajador, en calidad de autónomo o empresa, es el que debe pagar las cuotas al sistema de Seguridad Social mediante su registro previo en el mismo.
  • La retribución por el servicio prestado tiene sus propias pautas. Puede ser quincenal, mensual, bimensual o trimestral, entre otros plazos. La pauta la deciden las partes en el momento de firmar el acuerdo.
  • La duración del contrato debe ser por tiempo limitado.
  • No hay relación de subordinación entre el trabajador autónomo y el contratante.