Prevención de conflictos en la empresa familiar

Prevención de conflictos en la empresa familiar

Toda empresa es, en esencia, una suma de voluntades que requiere unidad y una gestión eficaz para su posicionamiento en el campo comercial. Cuando esas labores recaen en una misma saga familiar o en miembros que guarden algún tipo de parentesco, la experiencia ha demostrado que las compañías ganan en agilidad y velocidad en la toma de decisiones, continuidad en sus operaciones, visión a largo plazo y consolidación de unos valores corporativos.

En el caso de España, las empresas familiares ocupan un papel muy importante en la economía del país. Los ejemplos de éxito abundan: Mercadona, El Corte Inglés o el grupo Inditex, son algunos de los más representativos. Sin embargo, el escenario de gestión familiar puede convertirse, al mismo tiempo, en una vía directa a enfrentamientos y disputas de poder entre sus miembros, algo que, en el peor de los casos, puede llevar a la compañía al fracaso, si no se evita o gestiona eficazmente.

Principales causas de disputa

Así como existen ventajas, la gestión de una empresa por parte de una unidad familiar también implica desventajas. Veamos cinco de las más recurrentes:

  1. Difícil acceso al capital. En casi todos los casos, se trata del centro de la disputa y suele estar ligado a las líneas sucesorias o a los derechos adquiridos.
  2. Problemas con la atracción del talento. La unidad familiar puede llegar a ser tan cerrada que se convierta en una sociedad endogámica.
  3. Falta de reglas establecidas. En las familias suelen primar los sentimientos y los lazos de sangre, algo que suele desdibujar las labores de gestión y el papel asignado a cada miembro de la organización.
  4. Carencia de nuevas ideas. Las estructuras familiares de gestión suelen ser demasiado tradicionales, lo cual puede convertirse en un obstáculo para la aparición de nuevas ideas y talentos en el seno de la empresa.
  5. Diversificación. Este elemento se presenta sobre todo cuando un empresario es fundador único de la empresa y, en el momento de la sucesión, las acciones de la misma se reparten entre hermanos, hijos, sobrinos, cuñados y hasta primos o parientes de varios grados de consanguinidad. Lo más normal es que la repartición, en esos términos,se convierta en un obstáculo para la buena gestión.

 Gestión y lazos: claves para administrar una empresa familiar

  • Reglas fijas: los lazos familiares no pueden ser una excusa para relajarse a la hora de gestionar la empresa. Lo más recomendable es que los miembros de la familia elaboren un organigrama de la compañía y definan roles, responsabilidades y límites de autoridad. Es preciso entender que ese modelo de organización acordado no es sinónimo de subordinación por parte de los que están en niveles inferiores ni, mucho menos, de arbitrariedad por parte de los que están arriba. Debe tomarse como lo que es: la delegación de una función.
  • Separar la vida familiar de la vida empresarial: lo más frecuente es que los conflictos familiares en el plano empresarial arrastren viejas rencillas. Si la familia se propone la gestión eficaz de una compañía, esas rencillas deben quedar atrás cuando se trate de tomar decisiones en el campo empresarial.
  • Diálogo con las nuevas generaciones: también son habituales los choques generacionales entre una misma familia. Lo ideal en este caso es mantener un diálogo fluido entre los miembros fundadores y los que se aprestan a tomar el relevo. Antes que un obstáculo, es una oportunidad para ampliar los horizontes de la empresa y percibir nuevas opciones de mercado.