Por qué quiebra la empresa familiar más antigua del mundo tras 1500 años

Empresa-quiebra

La empresa constructora de templos budistas Kongo Gumi tenía por gala ser la más antigua del mundo, con un origen que data del año 578 después de Cristo. Aunque hace ya algunos años, en 2006, que fue absorbida por una multinacional de la construcción, merece la pena revisar su caso para entender por qué una compañía que ha logrado sobrevivir durante casi 1500 años y 40 generaciones tras su fundador, se ve obligada un día a operar como una filial de una compañía superior.

Por qué sobrevivió tanto tiempo

En primer lugar, hay que destacar que, en algunas generaciones, ante la falta de sucesión masculina, los yernos tomaban el apellido familiar para continuar con la saga. Esta práctica es común en Japón y permite a la empresa proseguir con el mismo nombre. Aunque también hubo algunas épocas en las que fueron las mujeres de la familia las que mantuvieron a flote el negocio.

Esta compañía también rompió la tradición japonesa de que el hijo mayor se hiciera cargo del negocio y se estableció nombrar como líder al descendiente más capacitado. Sin embargo, esta buena gestión no impidió que las debilidades internas y las amenazas externas llevaran a la compañía a la ruina.



Falta de adaptación

Kongo Gumi construía templos. A partir de finales del siglo XIX, la demanda por este tipo de construcciones descendió severamente y la compañía no supo adaptarse a tiempo para diversificar su producto y construir edificios privados destinados a la vivienda que estaban en alza.

Falta de perspectiva y visión de futuro

La empresa estaba acostumbrada a trabajar para el Estado y no supo entender el riesgo que suponía no desviarse hacia otros mercados. En 1998 el gobierno japonés eliminó la concesión de subsidios para construir templos, lo que dejó a Kongo Gumi en una situación de desventaja con la que no contaba. Por desgracia, la empresa no estuvo atenta a la variación del mercado y no supo prever la secularización de la sociedad y el impacto que provocaría la llegada del capitalismo al país.

Fuerte endeudamiento

En la década de 1980 Kongo Gumi decidió endeudarse en la especulación inmobiliaria, lo que provocó la caída estrepitosa de sus activos cuando la burbuja inmobiliaria sacudió Japón. Se reajustó la plantilla y el presupuesto, pero aun así a partir de 2004 no pudo hacer frente a las deudas y en 2006 se declaró en quiebra.

 

Post relacionados: