¿Por qué la cultura familiar determina la continuidad de la empresa?

Te resultará difícil encontrar la cultura de una empresa familiar escrita en una norma. Habitualmente no se trata de reglas palpables, sino que los miembros de la familia la expresan mediante comportamientos, actitudes y especialmente formas de relacionarse entre ellos y con el resto de colaboradores de la compañía. Además, no se trata de un elemento rígido e invariable. Cada nuevo miembro de la familia que comienza a formar parte del negocio aporta nuevos valores y obliga a una adaptación de la cultura de acuerdo con nuevas prioridades. También los cambios del entorno obligan a replantear inconscientemente ese esquema de valores para ajustarlos a nuevas necesidades. No hay culturas familiares buenas o malas, solo personas que son más capaces que otras de canalizar los aspectos positivos de su cultura familiar en el negocio que dirigen para obtener provecho de ellos, al mismo tiempo que neutralizan los aspectos negativos o dañinos.

 

Puedes utilizar la cultura de tu familia, vuestros valores compartidos, como una herramienta que cumple varias funciones:

  • Cohesiona y vincula: proporciona una identidad y unos códigos de comportamiento compartidos. Los hijos acceden a la cultura familiar a través de la educación recibida por parte de los padres y se convierte en una herencia. Cuando llegan los momentos complicados, hace que todos trabajen unidos por el mismo fin y se sienten arropados mutuamente.
  • Compromete: dado que es la esencia que explica el origen del negocio familiar y el motivo por el que los miembros de la familia se involucran en él. La cultura familiar permite los cambios entre generaciones en transiciones suaves, sin brechas ni grandes rupturas que pongan en peligro la supervivencia de la compañía.
  • Diferencia de la competencia: los consumidores no compran a las empresas por lo que hacen, sino por lo que creen. Hoy en día los productos que dos empresas del mismo sector pueden ofrecer no distan mucho en cuanto a calidad o precio. Entonces, ¿cómo se establece la diferencia en la percepción del consumidor? A través de los valores que la empresa coloca en el producto.

Si la cultura falla, las decisiones se contradicen, los comportamientos son dispares e inmaduros, de forma que los implicados en el negocio comienzan a perseguir objetivos individuales y alejados del propósito común. No hace falta detenerse en cómo una situación de este tipo puede poner en peligro la supervivencia de la compañía. Por eso es necesario tomar conciencia de los valores de nuestra cultura familiar y sacar el máximo provecho de ellos. Ahora bien, ¿cómo puedes diagnosticar el momento en que tu cultura familiar empieza a hacer aguas?

    • Crecen los conflictos entre distintos miembros de la familia
    • Es mucho más difícil que antes llegar a acuerdos y las divisiones son cada vez más palpables
    • Se decide invertir esfuerzos en proyectos sin un objetivo claro
    • El trabajo parece más duro y menos gratificante que anteriormente
    • La estrategia de la compañía cambia demasiado a menudo hacia direcciones opuestas
    • Alguno de los miembros de la familia decide abandonar la dirección de la empresa
    • Los miembros más jóvenes de la familia no se sienten tentados a tomar el relevo de sus antecesores y prefieren trabajar en otras compañías

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Fuente: Flickr/Silicon Prairie News