¿Por qué la cohesión familiar es esencial para el negocio?

Por qué la cohesion es esencial para el negio

La empresa se entiende como una burbuja de estabilidad económica, una fuente de ingresos permanente para la familia. Sin embargo, la familia crece más rápido que la empresa. Las primeras y segundas generaciones no suelen enfrentarse a este problema, sin embargo, a partir de la tercera generación entran en juego las expectativas de los miembros de la familia y los conflictos derivados de este problema comienzan a poner en riesgo la cohesión familiar.

Un ejemplo de esto puede encontrarse en Warren Buffet, uno de los mayores inversionistas del mundo. Buffet  mantiene que “una persona debe dejar a sus hijos lo suficiente para que hagan algo, pero no tanto como para que no hagan nada”.

Su propia vida es un ejemplo de ello. Ocupando la cuarta posición de los hombres más ricos del mundo en la revista Forbes y una de las más influyentes según la revista Times, vive austeramente, con un salario medio y viviendo en la misma casa que compró hace medio siglo por 30.000 dólares. Cuando fallezca, regalará la mayor parte de su fortuna a la caridad.


 

En este sentido, Joseph Astrachan, Director ejecutivo de Cox Family Enterprise Center, cuenta con una estimación del cálculo de crecimiento necesario para sostener a la familia. El índice de crecimiento debe ser del 25%, algo que en ningún modo es sostenible en el tiempo, y menos en momentos en los que las empresas están sometidas a ciclos económicos de recesión como el actual.

Los estudios demuestran cohesión familiar lleva al éxito de la empresa y, cuando las cosas van bien en la empresa, tiene un alto impacto en la unidad familiar. Por ello, continúa Astrachan, previendo que este conflicto va a producirse, hay que intentar resolverlo desde el principio.

Su propuesta pasa por una transición de la empresa vista como fuente de ingresos a situarla como fuente de identidad familiar. Fortalecer los vínculos entre familia y empresa al mismo tiempo que se gestionan las expectativas económicas sobre la segunda.

Así, sostiene que es necesario cultivar los valores familiares y transformarlos en valores empresariales, de manera que se conviertan en una guía de comportamiento tanto para los empleados como para todos los miembros de la familia, estén o no relacionados directamente con la gestión de la compañía.

Esto, unido a la elaboración de un protocolo familiar acordado por todos – no impuesto – ayudará a alinear los valores y a llegar a acuerdos de forma más sencilla.