¿Por qué ha fallado tu protocolo familiar?

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El protocolo familiar no siempre encuentra los mecanismos para solucionar los conflictos surgidos en el seno de las empresas familiares. Algunas investigaciones han estudiado e identificado las causas de la falta de éxito de los protocolos familiares. Estas razones son las más habituales:

  1. Se ha confundido el instrumento con el fin: la empresa ha realizado el proceso, los familiares se han puesto de acuerdo y el protocolo se ha redactado. Sin embargo, han entendido que una vez que tenían el documento en sus manos, su responsabilidad acababa. Esto ha hecho que a pesar de poseer un protocolo, éste quedara en el fondo del cajón y las cosas siguieran como estaban en su etapa anterior.
  2. No se ha realizado un diagnóstico personal y familiar: muchas empresas caen en el error de considerar que se conocen lo suficiente a sí mismas y que no les hace falta esa primera fase de análisis. Al no realizarla, el protocolo se asienta sobre las bases equivocadas, de manera que luego su implementación es muy difícil.
  3. Se ha enfocado el protocolo a las siguientes generaciones pasando por alto las actuales: cuando el disparador de la necesidad de realización del protocolo tiene su origen en una prevista sucesión, es común centrar el objetivo del protocolo en ella y reducirlo a esta situación concreta, de manera que una vez que la sucesión se produce ya queda invalidado para el resto de acontecimientos del día a día de la compañía.
  4. No se ha logrado un inventario claro y previo de riesgos: es un error derivado de la falta de diagnóstico. Las empresas que durante el proceso de realización del protocolo no realizan un esfuerzo suficiente en inventariar todas las posibilidades, encuentran que posteriormente los acontencimientos escapan a lo previsto en el protocolo.
  5. Se han contemplado solo aspectos patrimoniales y no de circunstancias personales: las circunstancias personales tienen un impacto directo en la gestión de una organización de tipo familiar. Desde las motivaciones e intereses particulares de los miembros de la familia hasta sus opciones para formar o dejar de formar parte en la empresa deben tenerse en cuenta dentro del redactado del protocolo.
  6. No se ha identificado adecuadamente qué modelo de empresa familiar se tiene y cual se quiere: se trata de establecer una visión clara de la situación actual y la situación deseada, para establecer un recorrido de mejora. De lo contrario el protocolo no ayudará a cumplir los objetivos y misión de la empresa a largo plazo y quedará pronto anticuado.
  7. Se ha comenzado con un grado de compromiso con la empresa familiar y de cohesión familiar insuficiente: el protocolo familiar no se puede imponer ni votar por mayoría. Debe resultar de un acuerdo unánime de todos los miembros de la familia. Cuando esto no sucede, pronto empieza a incumplirse.
  8. Se han intentado regular situaciones de detalle en vez de definir criterios: el protocolo debe entenderse como un marco de comportamiento general. Es imposible llegar al detalle de las situaciones concretas, ya que durante la vida de la compañía se pueden dar cientos de contextos diferentes y muy difíciles de prever. Muchas veces los protocolos fallan por exceso de ambición y terminan conviertiéndose en documentos impracticables.
  9. Se ha tenido un exceso de confianza y se ha pensado que no hay ni habrá problemas. Admitir un problema, presente o futuro, es la mejor manera de solucionarlo. Ésta es la filosofía del protocolo familiar y el espíritu con el que debe ser acometido el proceso.

Fuente imagen: Flickr / Horia Varlan