Plan general de contabilidad, en pro de la armonización contable

plan general de contabilidad

A priori, la armonización contable hace referencia a la esencia que encierra la misma definición del término, entendido como poner en armonía dos o más partes de un todo. A su vez, la homologación constituye un concepto parejo, en cuanto alude a una equiparación o puesta en relación de objetos o hechos a través de una autoridad, siguiendo una serie de normas.

Concertar, concordar o hacer coincidir serían otros vocablos similares, que nos llevarían a un concepto de armonización contable relacionada con el Plan General Contable (PGC) , cuya última adaptación data de 2007, y en la que se establece el marco teórico de normalización de la contabilidad. Ese marco teórico responde a uno de los objetivos prioritarios del nuevo plan, y que además motivaron su creación. En concreto, se busca la armonización contable internacional con el fin de conciliar criterios y maneras contables de los distintos países.

Mundo globalizado y armonización contable internacional

Es fácil entender que si cada empresa aplicara criterios contables propios, la información no sería clara para terceros, como la administración u otras empresas. Y, a su vez, en un contexto de un mundo globalizado, caracterizado por el intercambio comercial y, en suma, por economías abiertas, se hace necesario poder comparar la información contable entre empresas de distintos países. Es por ello que se hacía necesario normalizar la situación, realizar una armonización contables, y precisamente para ello se han establecido unos principios y normas generales de contabilidad de obligatorio cumplimiento. Y a ello obedece, precisamente, el Marco conceptual del PGC.

Armonizar la información a nivel europeo

El PGC aprobado por Real Decreto 1514/2007 de 16 de noviembre constituye el desarrollo reglamentario de la legislación mercantil para armonizar la información económico-financiera de las empresas a nivel europeo. A su vez, se debían aprobar tanto un PGC para PYMES como otras normas complementarias, según reza la disposición final primera de la Ley 16/2007, de 4 de julio, de reforma y adaptación de la legislación mercantil en materia contable para su armonización internacional, siempre a partir de la normativa de la UE.

Armonización y adaptación a distintas realidades

Por otro lado, la normalización no significa uniformidad. Por ejemplo, el PGC es de aplicación obligatoria para todas las empresas que deban llevar una contabilidad, sin perjuicio de aquellas englobadas en el PGC para PYMES, que cuentan con un plan contable específico. Además, dentro de éste, que se ordena en 7 grupos, -divididos en subgrupos y éstos en cuentas que también pueden subdividirse en subcuentas-, los nombres de las cuentas del PGC no son obligatorios en cuanto a la numeración y denominación, aunque se aconseja su uso en pro de la normalización. O, sin ir más lejos, existen adaptaciones sectoriales del PGC y encontramos que de las cinco partes del PGC, -dividido en cinco partes (Marco conceptual, Normas de registro y valoración, Cuentas anuales, Cuadro de cuentas y, en quinto lugar, Definiciones y relaciones contables)-, resultan obligatorias sólo en parte pues, como es sabido sólo las dos últimas son opcionales. Sin embargo, la armonización se define en el Marco conceptual (de obligado cumplimiento), y en él se refieren conceptos básicos de la contabilidad y se establecen los criterios que han de respetarse a la hora de elaborar los documentos contables. Así, inspirándose pautas fijadas por organismos internacionales y siguiendo directrices comunitarias, se persigue una armonización tanto conceptual como normativa.