Plan de sucesión: cuándo dejar paso a la siguiente generación

Cuando dejar paso a la siguente generacion

La sucesión en la empresa familiar debe contemplarse como un proceso empresarial más, no como un mero cambio de titularidad del negocio o de traspaso de poderes que acontece cuando el empresario la abandona por cualquier motivo. Establecer un plan de sucesión, llevarlo a cabo de forma exitosa, es una tarea que no puede improvisarse y que requiere su tiempo. En muchas ocasiones conviene dejar paso a la siguiente generación antes de retirarse por completo, para así lograr una transición gradual, sin sobresaltos, que consiga que todas las piezas encajen.

¿Pero, cuándo empezar a hacerlo? El tiempo es la palabra clave: idealmente, se necesita tiempo para llevar a cabo todos los procesos necesarios para hacer avanzar el plan de sucesión. Tiempo para poder asumir la responsabilidad de dirigir un negocio con el conocimiento y competencias necesarias. Y, todavía más tiempo, si fuera posible, para que el calendario sea flexible, si las circunstancias lo requieren.

En primer lugar, lógicamente, se ha de seleccionar a la persona, ya sea alguien de la familia o un profesional externo, dependiendo de las características de la empresa y de las aptitudes y actitud de las nuevas generaciones. A partir de una decisión consensuada mediante el buen uso de los órganos de gobierno se inicia un plan que establecerá una serie de procesos, cuyo fin último será el relevo generacional.


 

Elegir y preparar al sucesor

El relevo generacional se producirá de forma natural en el momento más oportuno, justo cuando lo marque el desarrollo mismo del plan de sucesión establecido. Cada empresa tendrá su propio reloj, su ritmo de sucesión y, por lo tanto, ante la pregunta de cuándo dejar paso a la siguiente generación habrá una respuesta distinta y adaptada a cada caso.

La elección del sucesor, sin embargo, sí tiene una fecha marcada: cuanto antes, pues el plan de sucesión es un conjunto de acciones programadas que van corrigiéndose a lo largo del tiempo, tomando el rumbo necesario para desarrollar las fases del proceso, desde la planificación hasta su desarrollo, y que culmina años más tarde con la retirada del empresario.

Aunque el plan sea de largo recorrido, conviene no alargar demasiado la preparación del candidato para no correr el riesgo de desmotivarlo. El objetivo ha de cubrir el aspecto práctico y teórico, de conocimientos especializados a nivel empresarial que ayuden al desempeño de su cometido. Se trata de alcanzar la preparación idónea, sin eternizar esa fase más allá de lo necesario.

El momento de la retirada

La fase del traspaso del empresario al sucesor es el momento en el que el negocio pasa a manos de una nueva generación o del profesional externo elegido, en cuyo caso la propiedad de la empresa seguiría siendo de la familia. Una cesión gerencial que se realiza en el seno de la propia empresa y se caracteriza por ser la conclusión y consecución del objetivo último del plan de sucesión iniciado años antes.

Del mismo modo que el proceso de sucesión requiere su tiempo, el traspaso debe implementarse de forma gradual. El empresario podrá ir delegando responsabilidades conforme vaya viendo que los resultados son satisfactorios, al tiempo que va forjándose su liderazgo y se produce la aceptación por parte de la familia y los accionistas.

Los plazos que han de establecerse para la duración del proceso oscilarán entre los 5 y los 10 años, en función del tipo de empresa y de su situación. Una vez se alcanza el objetivo, el sucesor pasa a ser el gerente de la empresa ya sin marcha atrás, excepto causas de fuerza mayor. El empresario senior podrá descansar de las exigencias que requiere la dirección, sin impedimento para que pueda ejercer labores de asesoramiento o de colaboraciones puntuales.

 

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