Nunca es demasiado pronto para planificar la sucesión en la empresa familiar

Sucesion en empresa familiar

La sucesión es un gran reto para la empresa familiar, pues de su éxito depende el cambio generacional y, por lo tanto, también su supervivencia. La superación de este desafío se revela como un elemento crucial que hay que afrontar con planificación. Aunque es poco común preparar con tiempo la sucesión, la experiencia demuestra que las empresas familiares que aplican un plan con la debida antelación aumentan sus probabilidades de superar la difícil transición generacional. Las estadísticas confirman esta dificultad. Según datos del Instituto de Empresa Familiar, casi dos tercios de las empresas familiares no superan la primera generación o, lo que es lo mismo, menos del 30 por ciento pasan a la segunda y el 80 por ciento no llega a la tercera generación. La mayoría de las pymes no planifican formalmente la sucesión, reduciéndose a menos del 5 por ciento las que redactan un plan, de acuerdo con un estudio del 2010 del Instituto de la Empresa Familiar del Organismo Público Valenciano de Investigación. Sin embargo, en los últimos años se ha observado un cambio positivo, concluye la primera edición del Barómetro de la Empresa Familiar, publicada en enero de 2014. Los expertos coinciden al señalar que ahora se concede más importancia a la formación del sucesor y "el traspaso también se plantea con bastante antelación", explica Antonio Losada, director general en España de Private Wealt Management, la división de Deutsche Bank especializada en la gestión patrimonial.  

 

Un momento crítico

La falta de previsión explica las dificultades de supervivencia a través de las generaciones. De hecho, el 85 por ciento de las crisis que enfrenta una empresa familiar se debe a problemas relacionadas con la sucesión. Manejar la cuestión sucesoria requiere abordar tres áreas fundamentales: familia, negocios y propiedad. Justamente, es esta implicación con tan diversos temas lo que dificulta abordarla de forma adecuada, sobre todo si se deja todo para el final. Valores, familia, liderazgo, estrategia a largo plazo, cambios de rumbo, apertura a administradores o nuevos socios, la elección de herederos… Se trata, en fin, de un momento crítico, de un proceso complejo que requiere planificación y lleva su tiempo.

El mejor momento: cuanto antes

Aunque suele ser un tema que la mayoría de los empresarios prefiere evitar, se recomienda no retrasarse. Es más, el mejor momento para planificar la sucesión es en realidad tan pronto como sea posible. O, de modo orientativo, los expertos aconsejan comenzar alrededor de 15 años antes de la jubilación. Si se quiere que una empresa perdure, la sucesión debe afrontarse con previsión para que sobreviva tanto la empresa como el legado familiar. Ello requiere años de anticipación para que el sucesor pueda realizar un periodo de aprendizaje a nivel académico y profesional o, por ejemplo, para responder a preguntas clave como si se desea continuar con una gestión familiar o si el sucesor será no será de la familia. En todo caso, es un error creer que los parientes tomarán las riendas del negocio cuando llegue el momento. "La próxima generación no sólo ha de querer hacerlo, sino ser bueno en eso" advierte Todd Millay, director ejecutivo de la Wharton Global Family Alliance. Asímismo, se necesita tiempo para recabar opiniones de todos los implicados, desde los directivos, socios y empleados hasta los miembros de la familia desde un punto de vista afectivo y patrimonial. Incluso si no se tienen planes de retirarse se hace necesario un plan de sucesión para hacer frente a imprevistos. Bien sea por motivos relacionados con el reloj biológico o por enfermedades o discapacidad grave, la sucesión será siempre un salvavidas para la empresa ante cualquier eventualidad.

Un proceso largo y complejo

Como señala Losada, no esperar hasta el último momento empieza a ser una actitud habitual que, de modo ideal, requiere su plasmación por escrito y seguir una serie de pasos básicos que han de adaptarse a las necesidades de cada empresa pero que, en todos los casos, supone un periodo de transición a medio y largo plazo. Para Michael Evans, director de Newport Board Group, asociación de expertos en estrategias de negocio, la planificación de los grandes temas relacionados con la sucesión ayudarán a la continuación del negocio con éxito. El experto recomienda una separación gradual de la empresa implementando un plan de sucesión que debe seguir una serie de pasos que van desde el establecimiento de metas y objetivos hasta la elaboración del plan identificando sucesores contando con los órganos de la empresa e involucrando también a los miembros de la familia en la toma de decisiones. Crear un plan de negocios o planificación patrimonial y organizar el traspaso de la manera más inteligente para reducir al mínimo los impuestos son otros aspectos que han de quedar atados y no deben hacerse a última hora, apunta Evans. Se trata, en suma, de establecer un plan a la medida, siguiendo una serie de etapas que conducirán finalmente a asegurar el éxito continuo del negocio.

 

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