Negocios y emprendimiento social. Una realidad en alza

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En los últimos años, un nuevo concepto está irrumpiendo el escenario empresarial. Se trata del emprendimiento social, una nueva concepción del emprendimiento, más solidaria, que lucha por el bien común. A pesar de que siempre han existido emprendedores sociales, no fue hasta la década de los 80, cuando Bill Drayton popularizó este término. Drayton, emprendedor social y fundador de Ashoka, una red que reúne a más de tres mil emprendedores sociales, define al emprendedor social como un una persona decidida a poner llevar a cabo su proyecto empresarial en busca de un fin concreto,  generar el cambio.

 

Qué es el emprendimiento social

A diferencia del emprendimiento a secas, el emprendimiento convencional que todos conocemos, movido por un fin meramente económico, existe otra forma de emprender, un nuevo modelo que entiende que la creación de nuevas empresas no tiene que tener como meta el enriquecimiento personal, sino el social. El emprendimiento social es una nueva forma de entender a las empresas, que buscan una transformación social. A diferencia de la empresa clásica, caracterizada por su ánimo de lucro, la empresa social tiene unos objetivos más solidarios y altruistas. Este tipo de empresas, utilizan las mismas estrategias, métodos y técnicas de mercado que las empresas privadas, sin embargo, son empresas comprometidas, que buscan una mejora social, un cambio positivo en el entorno en el que viven y por ello invierten en su entorno, colaboran con proyectos sociales y se esfuerzan por alcanzar sus metas para ayudar a construir una nueva sociedad. Este tipo de empresas, que tampoco se pueden catalogar junto con las empresas públicas o las ONG, se caracterizan, además de por su compromiso social y ambiental, por contratar a colectivos en riesgo de exclusión social como requisito para generar el cambio buscado.

Características del emprendedor social

Una de las grandes diferencias entre este tipo de empresas y las empresas convencionales, aun aquellas que se reconocen como empresas socialmente comprometidas y que parte de sus beneficios los destinan a obras y proyectos con fines sociales, son las características del emprendedor que lidera el proyecto. Los emprendedores sociales se caracterizan por una serie de rasgos, entre los que cabe destacar:

  • Principios sociales. Este tipo de personas comparten unos fuertes principios muy arraigados en su personalidad. Creen en la justicia social, en la igualdad y en la posibilidad de un mundo mejor, solidario, sostenible, en definitiva, están convencidos de que un mundo mejor es posible. Esta fuerte creencia les hace emprender para invertir en el cambio y luchar por la transformación de la sociedad.
  • Formación y visión de negocio. Otra de las características que definen a estos emprendedores sociales es su conocimiento y saber hacer dentro del mundo empresarial. Son personas que conocen las estrategias, técnicas, métodos y recursos más eficaces para alcanzar sus objetivos, y los ponen en práctica con el fin de obtener beneficios con los que invertir en los proyectos e iniciativas con las que colabora.
  • Creativos. Suelen ser personas innovadoras, con una visión diferente, capaz de buscar soluciones y alternativas creativas a los obstáculos con los que se encuentran.
  • Altamente motivados. Sus principios hacen que se encuentren altamente motivados por su función, su trabajo. Esta motivación les anima a seguir luchando y derribando obstáculos día a día.