Misión y funciones de un project manager

Mision y funciones de un project manager

La dirección de proyectos que lleva a cabo la figura del project manager va mucho más allá de la mera planificación, ejecución y seguimiento de proyectos concretos dentro de la organización.

El simple hecho de que forme parte de la empresa, es decir, de que no se trate de un colaborador externo, nos da una clara pista de la importancia de su labor, misión y funciones esenciales atribuidas en relación a su calidad de mando intermedio. De hecho, los mandos intermedios son figuras clave dentro de la organización. En el caso del project manager, actúa como conexión entre los equipos de trabajo y la dirección, actuando de nexo de unión y también como canal transmisión vertical a la hora de establecer estrategias que respondan a la visión empresarial y concretándolas de un modo factible, en función de los recursos disponibles. Además de asignársele una serie de recursos, el project manager tiene una cierta autonomía, imprescindible para poder desarrollar muchas de las habilidades que exige el puesto si se pretende lograr un adecuado desempeño que lo convierta en un auténtico líder.

Las funciones del project manager

Identificar los riesgos que implica la implementación de un posible proyecto es una de las funciones principales del project manager. Incluso cuando se decide diseñar y ejecutar un proyecto que conlleva riesgos, algo habitual, debe detectar los que puedan ir surgiendo durante el desarrollo del mismo e incluso una vez implementado, tanto para evitarlos como para corregirlos. Se trata, en suma, de velar por el éxito del mismo e intentar garantizar su máxima eficiencia, respetando la estrategia empresarial establecida. Además de las labores más obvias, como planificar, asignar recursos y coordinar la ejecución de los proyectos, poder informar de su desarrollo en todo momento y, en fin, llevar a cabo un seguimiento exhaustivo de los proyectos de la organización, el project manager se revela como un puesto estratégico para que la organización consiga la tan ansiada y necesaria ventaja competitiva. Ayudar a idear, implementar o establecer de uno u otro modo una estrategia empresarial innovadora es, por otra parte, una posible atribución a la figura del project manager, siempre dentro de las limitaciones que supone ser un mando intermedio. Sus habilidades, -en especial su capacidad analítica y comunicativa- y su posición en el organigrama, a su vez, lo facultan para motivar equipos y plantear la necesidad de formación con el fin de cumplir un proyecto determinado, así como para poder plantear a la dirección estrategias de negocio que maximicen la eficiencia en implementación y resultados.  

La misión de un director de proyecto

La misión del project manager, por lo tanto, no es otra que asumir una responsabilidad global con respecto a la planificación y ejecución de un determinado proyecto de la empresa o de varios de ellos. Ello implica  llevarlos a buen puerto, tomar decisiones de mayor y menor importancia dentro de lo estipulado por la Administración y, claro está, respetar la cultura de la empresa a la hora de tomar actuar y establecer unos u otros métodos de gestión. Desde un enfoque más amplio, hoy en día el project manager responde a una necesidad perentoria de toda empresa, convirtiendo la ejecución de proyectos en un gran aliado por su capacidad de generar un alto valor económico en el cada vez más exigente entorno competitivo.