Los problemas en las empresas familiares como oportunidad de crecimiento

Conflictos en empresas familiares

Los conflictos son algo inevitable en las empresas familiares. Su inteligente interpretación y manejo, sin embargo, ayudarán a minimizarlos e incluso a obtener resultados positivos. Considerarlos un mal necesario del que extraer enseñanzas mediante su resolución es el punto de vista adecuado para hacer de los problemas una oportunidad de crecimiento.

Para afrontar un problema de la mejor forma posible en el contexto de las pymes es fundamental abordarlo con profesionalidad, lo que significa no dejarse llevar por estructuras informales y recurrir a una resolución que combine creatividad con reglas establecidas para afrontarlos.

En la práctica, se trata de plantearse las cuestiones desde una visión amplia, que trascienda el problema concreto para así sacar conclusiones que eviten otros similares en el futuro. De acuerdo con Jacobo Levinsky, consultor de empresas familiares certificado por el Family Firm Institute, interpretar los problemas como oportunidad significa reflexionar sobre esas fuentes de conflictos para darles la vuelta y fortalecer la empresa.

 

 

Crisis como oportunidad

De este modo, se aprovecharían los conflictos para identificar puntos débiles de la corporación, con el objetivo de atacarlos. Es así como, en algunas ocasiones, lograremos transformar una situación negativa en todo lo contrario. Se trata, en suma, de entender las crisis como una evolución de la que sacar partido e intentar traducirla en un beneficio para la empresa.

Las fuentes de problemas son numerosas, si bien hay temas recurrentes como las remuneraciones, la rivalidad entre hermanos, las diferencias personales, las contratación, los despidos, la sucesión o diferentes estilos de gestión. Pero, pese a ser distintas las causas, que se conviertan en conflictos y acaben enquistándose a menudo obedece a una razón principal: la falta de un protocolo familiar que contenga esas reglas orientadoras para la gestión de los mismos.

En otros casos, el problema es una señal de alarma, un aviso para cambiar las cosas si fuera necesario. Y, sea como fuere, no hay que dudar en pedir consejo a quienes puedan ayudarnos.“A los empresarios españoles les cuesta pedir ayuda cuando tienen problemas, mientras que en Estados Unidos no dudan en solicitar consejo. Es mejor hacerlo antes de que se hunda el barco”, explica Francisco Javier Macías, profesor de EAE Busines School.

¿Qué se puede hacer para mejorar?

Establecer mecanismos de resolución positiva exige la creación de reglas, órganos (juntas o consejos familiares), estructuras y códigos de conducta enfocados a una solución de los conflictos que fortalezcan a la empresa por la vía de la profesionalización. Hay que distinguir el sistema familiar del empresarial, no manejar la empresa como familia, sino como lo que es, una corporación que prima la eficiencia y la productividad. "Son dos mundos separados que sólo se enriquecerán cuando funcionen según sus necesidades propias", dice Levinsky.

A la hora de debatir, argumentar y discutir, una necesidad cuyo objetivo es también acabar con el silencio y la formación de grupos, se ha de seguir un proceso establecido, unas normas serán parte de la cultura de la empresa, dando confianza e incentivando la comunicación entre los miembros. "Si no se habla, si no se hace un plan y algo ocurre, sobreviene un problema mayor", apunta el especialista.

La comunicación es fundamental para que un problema logre un cambio positivo. Analizarlo como un síntoma de que algo está fallando nos ayudará a atacar el problema desde la raíz y repensar posibles soluciones:

  • Expresarse: la comunicación abierta, el mero reconocimiento de un problema es ya un primer paso para llegar a una solución.
  • Ser flexibles: ser tolerantes con los planteamientos divertentes y abiertos a la hora de buscar soluciones imaginativas, dentro de un protocolo de solución del conflicto.
  • Buscar las causas: ahondar, contar con información válida, buscar datos fiables a partir de los que sacar conclusiones y tomar decisiones válidas.
  • Consensuar: Entender las diferencias como algo positivo y llegar a consensos a partir de ellas.

Las discusiones son igualmente una forma de avanzar en la toma de decisiones, de aportar nuevas ideas y de contrastar opiniones por lo que, bien llevadas, serán clave esencial para hacer crecer el negocio. De nuevo, la profesionalización de la empresa apunta en este sentido. “La nueva generaciones saben que también se evoluciona a base de conflictos. Eso algo natural y así se explica a los alumnos”, señala Macías.

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