Lego: historias de empresas familiares que se convierten en leyenda

historias de empresas familiares

Quién diría que el origen de ésta exitosa empresa familiar se encuentra en Billund, un pequeño pueblo de Dinamarca, en el taller de un carpintero que comenzó fabricando juguetes de madera orientado a un solo principio: la excelente calidad. Prueba de ello es el lema con el que comenzó su compañía allá por 1932; So?lo lo mejor es suficientemente bueno.

¿Qué factores han hecho que Lego haya sobrevivido durante ocho décadas?

Además de la ya mencionada calidad, que es la base indiscutible de su éxito, la empresa familiar cuenta también con otras cualidades que la han colocado en una posición predominante en el mercado:

    • Visión: han logrado construir un producto sin edad. Normalmente el sector de los juguetes se dirige a los niños, pero Lego alcanza también a los padres, un nicho poco explorado. Además, no necesita pilas, no tiene dependencia de ninguna otra tecnología, no está dirigido a un sexo en concreto. Todo esto hace de su producto un juguete mundialmente exportable.
    • Perseverancia: han conseguido que su producto esté en todos los hogares y, lo que es más importante, en los recuerdos de muchas generaciones de niños (que después se han convertido en padres y han comprado el juguete para sus hijos)
    • Innovación: han logrado reinventar un juguete sencillo pero a la vez complejo para posicionarse como los primeros en su sector.


 

Un camino difícil

En la historia de cualquier empresa familiar abundan los momentos de éxito pero también los de fracaso, incertidumbres y miedo a desaparecer. La historia de Lego no es distinta del resto en este sentido.

El ahora famoso carpintero Ole Kirk Christiansen, y su hijo Godfrey comienzan el viaje hacia su sueño por intentar vender localmente sus productos, con diversos reveses y dificultades económicas que ponen en peligro la supervivencia de su idea. Christiansen llegó a cerrar el taller y despedir a sus empleados porque estaba en bancarrota, hasta que la perseverancia le llevó al momento de inspiración en el que una pequeña pieza se convierte en el germen de lo que conocemos como los legos actuales. Así, la compañía logra reinventarse para situarse en el lugar que hoy le pertenece.

No todo fue buena suerte desde ese momento, en 1944 un incendio destruyó la fábrica de juguetes y la familia tuvo que reconstruirla de nuevo. Esto no hubiera sido posible sin una cultura familiar caracterizada por valores como la confianza, el apoyo y la cooperación de todos los miembros de la familia. Que toda la familia creyera en la idea fue esencial para comprometerse en el objetivo de hacerla realidad.

Hoy en día, Lego sigue en proceso de reinvención constante, buscando adaptarse tanto a las nuevas tecnologías como a las nuevas maneras de jugar de los niños.

La curiosidad del nombre

Para los curiosos, es interesante saber cómo el carpintero eligió la marca que le hizo famoso. La palabra Lego proviene de “leg godt”, que en su idioma significa “jugar bien”. Incluso el nombre escogido responde a ese principio de calidad tan importante para su creador.

 

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Fuente imagen: Thinkstockphotos