Las claves del descuento comercial

descuento comercial

El descuento comercial o bancario es un instrumento de financiación a corto plazo que permite a la empresa obtener liquidez de créditos comerciales no vencidos, a cambio de un precio pactado por ambas partes. A través de esta operación, las entidades financieras les anticipan el importe de sus créditos comerciales no vencidos instrumentados mediante efectos mercantiles. A cambio de la cesión o endoso de los efectos mercantiles (letras de cambio y otros), la entidad financiera (cajas de ahorro, bancos o entidades de crédito) cobra un precio determinado en función de distintos intereses, gastos y comisiones. Es decir, si bien se le cede a ésta una parte del importe de las ventas realizadas a terceros, gracias a esta operación conseguimos disponer anticipadamente de efectivo.

Conocer sus claves puede ayudarnos a sacarle todo el partido. No en vano, se trata de un instrumento de financiación que requiere de un control constante y sujeta a condiciones de liquidación a distintos tipos, por lo que la negociación puede ser determinante para una buena gestión y planificación financieras. Como apunta el economista Mario Cantalapiedra Arenas "conocer sus particularidades y técnicas de negociación puede ayudar a que el responsable financiero optimice su gestión y contribuya mejor al logro de los objetivos de la compañía".  

Una financiación a corto plazo muy utilizada

Así es, esta modalidad de crédito constituye una forma de financiación a corto plazo muy empleada por las pequeñas y medianas empresas, a la que han recurrido para anticipar el importe de las ventas. De hecho, el descuento comercial es la forma de financiación a corto plazo más conocida y utilizada por las pymes para para financiar el ciclo productivo, ya que les permite financiar el circulante de la empresa. En otras palabras, representa una financiación a corto plazo que permite obtener la liquidez que  necesitan para afrontar sus pagos a tiempo.

¿Qué documentos podemos descontar?

Los efectos comerciales pueden ser letras, pagarés, recibos bancarios o certificaciones:

  • Letras de cambio: Son los documentos más utilizados en esta operación. Antes de presentarla al banco la libraremos al cliente por el importe correspondiente en una fecha determinada a favor de un tercero, tomador o beneficiario, cuyo nombre ha de figurar. Cuando el cliente la acepta y nos la devuelve podremos endosarla a un tercero, es decir, a la entidad bancaria.
  • Pagarés: En este caso el cliente o librador hace una promesa incondicional de pago a un tercero, en la fecha y cantidad reflejados. Mediante su expedición se genera un documento descontable, cuyo importe podemos cobrar anticipadamente, según las condiciones pactadas con el banco, con unos límites que serán los asociados a la línea de descuento.
  • Recibos bancarios: Para poder recurrir al descuento de recibos éstos han de estar normalizados y también han de cumplirse requisitos formales, pues el formato ha de ser el establecido por el Consejo Superior Bancario. Al obtenerse antes que el pagaré, pues podemos obtenerlos una vez facturadas las mercancías o servicios, el descuento será más rápido .
  • Certificaciones de obra: Documentos que se descuentan como si fuesen letras de cambio, calculando intereses hasta la fecha de pago acordada. Es común en las empresas suministradoras o ejecutoras de obras para una entidad pública.

Ventajas e inconvenientes del descuento comercial

Sin entrar en detalles, las principales ventajas del descuento comercial son su accesibilidad, la liquidez inmediata que proporciona y consumir pocas garantías. Es ágil y cómodo, pues permite ir obteniendo recursos conforme se vayan necesitando, y su financiación flexible . Sin embargo, será difícil ajustar esos recursos financieros a las necesidades reales, sobre todo en caso de que los efectos sean de un importe elevado. Del mismo modo, agrupar varios pagarés o letras de cambio de un menor importe puede ahorrarnos gastos. Los costes efectivos de la operación lo convierten en un instrumento financiero que resulta caro, especialmente si se utiliza con frecuencia y también exige un control permanente, además del riesgo que conlleva en cada entidad bancaria. Aún así, puede ser interesante como alternativa al préstamo bancario, que exigen determinar las cantidades solicitadas desde un primer momento. El descuento comercial, por contra, permite recurrir a él en función de la marcha de la empresa, en un sentido y en el otro, pues si hay más ventas, éstas podrán traducirse en una mayor financiación, independientemente de que se trate de saldos no vencidos, pues la entidad financiera anticipará el dinero que los clientes se comprometieron a pagar en el futuro. Y a la inversa, si la empresa tiene malos momentos habrá evitado hacer frente a un hipotético préstamo que hubiera contratado. En principio, si nuestra empresa vende más, tendremos mayores posibilidades de recurrir al descuento como financiación, puesto que generaremos un mayor volumen de efectos. En cambio, otros productos financieros, por ejemplo los préstamos bancarios, exigen que se determine desde un primer momento los fondos que vamos a utilizar.

Cómo funciona y algunos consejos prácticos

La forma de operar es sencilla. Cuando la empresa tiene saldos no vencidos susceptibles de descuento solicitará a la entidad financiera el anticipo de ese dinero. Previamente, el cliente habrá abierto una póliza de descuento, los que les permite presentar efectos sin restricciones, siempre que se respeten las limitaciones descritas en la póliza sobre el volumen a descontar de forma simultánea y vencimiento máximos. Una vez abierta la línea de descuento, presentaremos al banco los efectos que deseamos descontar y, si no hay ningún problema podremos obtener los fondos el mismo día de su presentación siempre que cumplamos los requisitos, puesto que el plazo de la póliza de negociación no caduca, podremos recurrir a esta fórmula cada vez que lo deseemos. A la hora de negociar, intentemos que la comisión de valor nominal sea un porcentaje, dejando la comisión fija para los mayores importes. A su vez, sería importante valorar la conveniencia de las operaciones de bajo importe en función de los gastos mínimos que se vayan a aplicar. Por último, tampoco es recomendable descontar papel de clientes morosos, pues los impagos nos generan importantes comisiones por devolución, si bien el banco puede solicitar avales o garantías para garantizar el cobro.